Tomb Raider (2016)

La serie de cómics Tomb Raider (2016), publicada por Dark Horse Comics, representa una etapa crucial en la narrativa de Lara Croft, consolidando la transición del personaje desde la joven inexperta que conocimos en el videojuego de 2013 hacia la aventurera curtida y obsesiva que define su madurez. Bajo la pluma principal de la guionista Mariko Tamaki (ganadora del premio Eisner) y el arte de Phillip Sevy, esta colección se sitúa cronológicamente justo después de los eventos del videojuego *Rise of the Tomb Raider*, funcionando como un puente narrativo esencial que expande el canon de la denominada "Trilogía del Superviviente".

La trama arranca con una Lara Croft que intenta, sin éxito, encontrar un equilibrio entre su vida académica en Londres y las secuelas psicológicas de sus recientes expediciones. Sin embargo, la normalidad es un lujo que la protagonista no puede permitirse. La narrativa se aleja de la estructura clásica de "búsqueda del tesoro" para adentrarse en un thriller de supervivencia y conspiración. El motor de la historia es la persistente amenaza de la Orden de la Trinidad, una organización paramilitar y religiosa que busca controlar artefactos antiguos para moldear el destino de la humanidad. En esta etapa, la lucha de Lara deja de ser puramente reactiva; ya no solo huye para sobrevivir, sino que decide dar caza a sus perseguidores, asumiendo un rol mucho más proactivo y, en ocasiones, moralmente ambiguo.

Uno de los puntos fuertes de esta serie es el enfoque en la introspección. Tamaki utiliza los monólogos internos para explorar el trauma de Lara y su creciente aislamiento social. A diferencia de otras encarnaciones del personaje, aquí vemos a una mujer que cuestiona su propia cordura y sus motivaciones. La búsqueda de la verdad sobre los mitos que persigue se entrelaza con la necesidad de validar los descubrimientos de su padre, Lord Richard Croft, lo que añade una capa de drama familiar y legado que impulsa cada una de sus decisiones.

El primer arco argumental, titulado "Esporas", sumerge a Lara en una carrera contra el tiempo que la lleva desde las calles de China hasta recónditos parajes naturales. La trama gira en torno a un extraño hongo con propiedades biológicas inexplicables que podría ser la clave para una inmortalidad distorsionada. A través de este conflicto, el cómic explora temas como la ética científica y el coste humano de la ambición. La narrativa mantiene un ritmo cinematográfico, alternando secuencias de acción frenética con momentos de investigación arqueológica pura, donde el conocimiento de Lara sobre lenguas muertas y simbolismo antiguo es tan vital como su habilidad con el arco.

Visualmente, el trabajo de Phillip Sevy es fundamental para la identidad de este volumen. Sevy logra capturar la fisicidad de Lara: su cansancio, sus heridas y la determinación en su mirada. El diseño de las localizaciones es detallado y respeta la estética establecida por Crystal Dynamics, ofreciendo paisajes que se sienten vastos y peligrosos. El uso del color y las sombras refuerza la atmósfera de tensión constante, especialmente en los enfrentamientos directos con los operativos de la Trinidad, donde la violencia se representa de forma cruda pero estilizada.

En conclusión, *Tomb Raider (2016)* no es un simple producto derivado para fanáticos de los videojuegos, sino una pieza de narrativa transmedia que aporta profundidad al mito de Lara Croft. Es una historia sobre la obsesión y el peso de la verdad, que presenta a una protagonista vulnerable pero inquebrantable. Para el lector de cómics, ofrece un thriller de aventuras sólido, con un guion inteligente que prioriza el desarrollo de personajes sin sacrificar el espectáculo visual y la exploración de lo desconocido que siempre ha caracterizado a la franquicia. Es el retrato de una mujer que acepta que su destino no está en los libros de historia, sino en los peligros que acechan en las sombras del mundo antiguo.

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