Tirésias, obra de los reputados autores Serge Le Tendre (guion) y Christian Rossi (dibujo), es una de las piezas más sofisticadas y visualmente cautivadoras de la *bande dessinée* contemporánea. Publicada originalmente en dos álbumes por la editorial Casterman, esta obra se aleja de las adaptaciones literales de los mitos clásicos para ofrecer una exploración psicológica y antropológica profunda sobre la identidad, el deseo y la dualidad del alma humana, tomando como eje la figura del célebre adivino de Tebas.
La historia nos sitúa en una Grecia antigua vibrante y tangible, lejos de los mármoles blancos e idealizados del neoclasicismo. Aquí, Tirésias no es todavía el anciano ciego y sabio que conocemos por la tragedia de Sófocles. Al inicio del relato, es un joven apuesto, atlético y, sobre todo, profundamente arrogante. Tirésias destaca por su belleza física y su destreza, pero también por un desprecio absoluto hacia los sentimientos ajenos y una vanidad que raya en la hibris. Es un seductor que utiliza su posición y su aspecto para manipular a quienes le rodean, ignorando las advertencias sobre la volatilidad de los dioses.
El conflicto central se desencadena tras un encuentro fortuito y violento. Siguiendo la esencia del mito, pero con un giro narrativo propio de Le Tendre, Tirésias comete una ofensa contra la divinidad (encarnada en la figura de Atenea). Como castigo a su soberbia y a su incapacidad para comprender la naturaleza del otro, la diosa le impone una transformación radical: Tirésias es despojado de su virilidad y convertido en mujer. A partir de este momento, el cómic se transforma en un relato de supervivencia y aprendizaje forzoso.
La narrativa se divide magistralmente en dos actos. El primero se centra en la caída del héroe y el trauma de la transformación. El segundo aborda su vida como mujer, obligada a navegar en una sociedad tebana rígidamente patriarcal donde su antiguo estatus de privilegio ha desaparecido por completo. Bajo su nueva identidad, Tirésias debe aprender las sutilezas de la condición femenina, enfrentándose a la vulnerabilidad, al deseo desde una perspectiva opuesta y a la cruda realidad del poder masculino. No es solo un cambio físico; es una deconstrucción total de su psique.
El guion de Serge Le Tendre es impecable. Evita los anacronismos fáciles y se sumerge en la mística de la época, logrando que el lector sienta el peso del destino y la presencia constante de lo sagrado. Sin embargo, es el dibujo de Christian Rossi lo que eleva esta obra a la categoría de obra maestra. Rossi demuestra por qué es uno de los mejores dibujantes de su generación. Su trazo es elegante, dinámico y extremadamente detallado. La recreación de Tebas es espectacular, con una arquitectura y un vestuario que respiran autenticidad.
Rossi destaca especialmente en la representación de los cuerpos. La transición física de Tirésias está manejada con una sensibilidad asombrosa, evitando el morbo gratuito y centrándose en la expresividad y el lenguaje corporal. El uso del color, con tonos cálidos, ocres y azules mediterráneos, refuerza la atmósfera de una Grecia viva, polvorienta y sensual. Cada viñeta está compuesta con un rigor cinematográfico que guía la mirada del lector a través de la evolución emocional del protagonista.
En conclusión, Tirésias es mucho más que un cómic de aventuras mitológicas. Es un drama humano sobre la empatía y la búsqueda de la sabiduría a través del sufrimiento y el cambio de perspectiva. Le Tendre y Rossi logran que un personaje de hace tres mil años resulte cercano y relevante, planteando preguntas sobre qué es lo que realmente define nuestra identidad: si nuestra biología, nuestra posición social o nuestra capacidad para comprender el dolor ajeno. Es una lectura esencial para cualquier amante del cómic europeo que busque una historia madura, visualmente impecable y temáticamente inagotable.