'Thunderbolt Jaxon' es una obra que ocupa un lugar particular en la historia del cómic contemporáneo, funcionando tanto como un ejercicio de nostalgia como una revitalización moderna de un icono olvidado. Publicada originalmente bajo el sello WildStorm de DC Comics en 2006, esta miniserie de cinco números es el resultado de la colaboración entre dos figuras fundamentales de la industria británica: el guionista Dave Gibbons (conocido mundialmente por su dibujo en 'Watchmen') y el artista John Higgins (colorista de la misma obra y dibujante de renombre por derecho propio).
La premisa de la obra se centra en la recuperación de un personaje clásico de la "Edad de Oro" del cómic británico, originalmente aparecido en las páginas de revistas como 'The Comet' y 'Sun' a finales de la década de 1940. Sin embargo, Gibbons y Higgins no optan por una continuación directa, sino por una reinvención completa que traslada la mitología del personaje al siglo XXI, dotándola de una pátina de realismo sucio y una profundidad narrativa de la que carecía el material original.
La historia sigue a Jack, un adolescente que vive en una zona rural de Inglaterra, cuya vida es monótona y marcada por las dificultades típicas de la juventud en un entorno estancado. Todo cambia cuando Jack y sus amigos descubren un antiguo artefacto enterrado: un cinturón de origen místico vinculado directamente con la mitología nórdica. Al ceñirse el cinturón, Jack experimenta una transformación física y metafísica, convirtiéndose en el avatar de una fuerza antigua y poderosa conocida como Thunderbolt Jaxon.
A diferencia de las historias de superhéroes más convencionales, el guion de Gibbons se aleja de los tropos del "héroe en mallas" para explorar las consecuencias de que un poder divino caiga en manos de jóvenes inexpertos. La narrativa se construye sobre el contraste entre la cotidianidad gris de la Inglaterra moderna y la majestuosidad violenta de los mitos antiguos. El descubrimiento del cinturón no es un evento aislado; su activación despierta a otras entidades y deidades que han permanecido aletargadas durante siglos, lo que desencadena un conflicto de escala épica que amenaza con desbordar la realidad de los protagonistas.
El conflicto central no solo es físico, sino también moral y existencial. Jack debe lidiar con la pérdida de su identidad individual frente a la personalidad abrumadora del guerrero que ahora habita en su cuerpo. A medida que la trama avanza, se revela que el cinturón es una pieza clave en un juego de poder mucho más grande que involucra a versiones reimaginadas de figuras del panteón nórdico, quienes ven en el mundo moderno un campo de batalla para saldar deudas milenarias.
En el apartado visual, John Higgins realiza un trabajo excepcional al capturar la dualidad de la obra. Su dibujo es detallado y robusto, capaz de representar con la misma eficacia la suciedad de un callejón inglés que la magnificencia de un dios del trueno. El uso del color, una de las especialidades de Higgins, es fundamental para establecer la atmósfera: tonos apagados y terrosos para la vida civil de Jack, que contrastan violentamente con los colores eléctricos y vibrantes que acompañan las manifestaciones de poder de Jaxon.
'Thunderbolt Jaxon' destaca por su capacidad para deconstruir el mito del héroe sin perder el sentido de la maravilla. Gibbons evita los diálogos expositivos innecesarios, permitiendo que la acción y la interacción entre los personajes definan el peso de la historia. Es una obra que trata sobre el legado, la responsabilidad y el choque inevitable entre lo antiguo y lo nuevo. Al final, la miniserie se erige como un homenaje respetuoso a las raíces del cómic británico, pero con una sensibilidad narrativa que la hace relevante para el lector moderno que busca algo más que la típica lucha entre el bien y el mal. Es una pieza esencial para entender cómo los mitos pueden ser reciclados y transformados en algo fresco y perturbador.