The White Trees: Una elegía de fantasía sobre el peso del pasado
Publicada originalmente por Image Comics en 2019, *The White Trees* es una miniserie de dos números que destaca como una de las propuestas más singulares y emocionalmente densas dentro del género de la fantasía heroica contemporánea. Escrita por Chip Zdarsky y dibujada por Kris Anka, con el color de Matt Wilson, la obra se aleja de los tropos convencionales de la aventura épica para centrarse en un estudio de personajes profundo, melancólico y visualmente deslumbrante.
La historia se desarrolla en el mundo de Blacksand, una tierra que, aunque rebosante de elementos fantásticos, se siente fatigada y marcada por las cicatrices de conflictos antiguos. La narrativa nos sitúa veinte años después de una guerra devastadora que definió a una generación. En este contexto conocemos a Krylos, un antiguo héroe de guerra que ha pasado las últimas dos décadas intentando enterrar su pasado violento en favor de una vida tranquila y bucólica. Sin embargo, la paz se rompe cuando estalla una nueva amenaza de guerra con la nación enemiga de Zun.
El motor de la trama es el secuestro de los hijos de tres antiguos camaradas de armas: Krylos, Scyth y Dahne. Los tres guerreros, que en su juventud fueron leyendas vivientes en el campo de batalla, se ven obligados a reunirse para emprender una misión de rescate desesperada. Lo que sigue no es solo un viaje físico a través de territorios peligrosos, sino un viaje introspectivo hacia los traumas, los arrepentimientos y los secretos que cada uno ha guardado desde que terminó la última gran guerra.
Krylos actúa como el eje emocional del relato. Es un hombre que desprecia la violencia que una vez practicó con maestría y que teme que su legado de sangre alcance a su descendencia. A su lado, Scyth y Dahne representan diferentes formas de lidiar con el paso del tiempo y las secuelas del combate. Scyth es la fuerza bruta que parece no haber dejado atrás el conflicto, mientras que Dahne aporta una ligereza y una sexualidad abierta que contrasta con la rigidez de sus compañeros. La dinámica entre los tres es compleja, cargada de una historia compartida que el lector percibe en cada diálogo y mirada, sin necesidad de extensos textos de exposición.
El apartado visual de *The White Trees* es, sencillamente, excepcional. Kris Anka, conocido por su impecable diseño de personajes y su atención al detalle en la moda y la anatomía, crea un mundo que se siente vibrante y tangible. Sus personajes no son arquetipos genéricos; poseen una expresividad y una fisicidad que transmiten tanto su poderío físico como su vulnerabilidad emocional. Por su parte, Matt Wilson utiliza una paleta de colores que eleva la narrativa, empleando tonos que refuerzan la atmósfera onírica y, a veces, cruda de Blacksand. El diseño de las criaturas y los paisajes huye de lo medieval europeo estándar para abrazar una estética más fluida y moderna.
Chip Zdarsky, quien suele ser reconocido por su humor mordaz, demuestra aquí una contención y una madurez admirables. El guion es económico pero potente, permitiendo que el arte de Anka respire y cuente la historia. El tema central de la obra es la paternidad y la responsabilidad: ¿pueden los padres proteger a sus hijos de los errores que ellos mismos cometieron? ¿Es posible escapar de la naturaleza violenta de un mundo que exige héroes?
A pesar de su brevedad —apenas dos números de formato extendido—, *The White Trees* logra construir un universo completo y una carga emocional que muchas series de larga duración no alcanzan. Es una obra que trata sobre el fin de la juventud, el peso de la gloria pasada y la