*The Westwood Witches*, escrita por el prolífico guionista malagueño El Torres e ilustrada por Abel García, es una de las propuestas más sólidas y perturbadoras dentro del género del horror sobrenatural contemporáneo en el mundo del cómic. Esta obra, que llega al público hispanohablante gracias a la labor de traducción de Floyd Wayne y W D, se aleja de los tropos clásicos de la brujería de cuento de hadas para sumergir al lector en una pesadilla suburbana donde la fe, el escepticismo y el horror visceral convergen de manera magistral.
La trama se centra en Jack Kurtzberg, un escritor de éxito que ha amasado una fortuna escribiendo novelas sobre brujas y lo oculto. Sin embargo, existe una ironía fundamental en su vida: Jack es un escéptico absoluto. Para él, la magia y los demonios son meras herramientas narrativas, productos de la imaginación destinados a entretener a las masas. Tras sufrir una tragedia personal devastadora —la muerte de su hermano—, Jack decide abandonar la gran ciudad y regresar al idílico barrio de su infancia, Westwood, buscando la paz necesaria para superar su bloqueo creativo y su duelo.
Westwood se presenta como el epítome del sueño americano: calles impecables, jardines perfectamente cuidados y vecinos que parecen sacados de un catálogo de los años cincuenta. Pero tras esta fachada de perfección se esconde una realidad atroz. Las vecinas de Jack, mujeres elegantes y carismáticas que lideran la vida social de la comunidad, no son simplemente amas de casa aburridas. Son, en realidad, un aquelarre de brujas auténticas que rinden culto a una entidad antigua y sedienta de sangre.
El conflicto central de la obra reside en el choque de realidades. Mientras Jack intenta racionalizar los extraños sucesos que comienzan a ocurrir a su alrededor, el lector es testigo de cómo la red del coven se cierra sobre él. El Torres utiliza la figura del escritor escéptico para explorar la vulnerabilidad humana ante lo desconocido. Jack ha pasado años documentándose sobre rituales y mitología, pero su falta de fe lo deja desarmado cuando se enfrenta a la verdadera naturaleza del mal que habita en la casa de al lado.
Narrativamente, *The Westwood Witches* destaca por su ritmo implacable. La historia no pierde tiempo en sutilezas innecesarias, estableciendo desde los primeros números una atmósfera de tensión creciente. El guion juega con el concepto de la "maldad banal": el horror no surge de un castillo lejano o de un bosque oscuro, sino de la cocina de una vecina que te ofrece galletas mientras planea un sacrificio humano. Es un horror de proximidad, donde la seguridad del hogar se ve violada por fuerzas que operan bajo las reglas de una lógica perversa y ancestral.
El apartado visual de Abel García es el complemento perfecto para la prosa de El Torres. García logra capturar la dualidad de la obra con una precisión quirúrgica. Su dibujo es capaz de retratar la belleza y la sofisticación de las mujeres de Westwood, para luego deformar esa misma realidad en secuencias de un horror gráfico impactante. El diseño de las criaturas y la representación de los rituales huyen de lo genérico, apostando por una estética que mezcla lo orgánico con lo grotesco, logrando imágenes que permanecen en la retina del lector mucho después de cerrar el cómic.
La traducción de Floyd Wayne y W D respeta la crudeza y el tono cínico de la obra original, permitiendo que los matices del diálogo y la atmósfera opresiva se mantengan intactos para el lector en español. En conjunto, *The Westwood Witches* es una obra imprescindible para los amantes del género. Es una crítica mordaz a la hipocresía de las comunidades cerradas y una exploración aterradora de lo que sucede cuando aquello en lo que te niegas a creer decide llamar a tu puerta. Sin recurrir a los giros fáciles, el cómic construye un relato de horror puro que redefine el mito de la bruja para el siglo XXI, recordándonos que, a veces, los monstruos más peligrosos son aquellos que tienen la sonrisa más perfecta.