The Super-scary Monster Show – Featuring Little Gloomy es una de las joyas más distintivas del catálogo de Slave Labor Graphics (SLG Publishing), creada por el guionista Landry Q. Walker y el dibujante Eric Jones. Esta obra se sitúa en un nicho muy particular del cómic independiente estadounidense de finales de los años 90 y principios de los 2000, compartiendo ADN espiritual con obras como *Lenore* de Roman Dirge o *Invader Zim* de Jhonen Vasquez, pero manteniendo una identidad propia basada en la subversión de los tropos del terror clásico de la Universal y la Hammer.
La narrativa nos traslada a Frighton, una ciudad que parece atrapada en una noche de Halloween perpetua, donde las criaturas de pesadilla no son solo reales, sino que forman parte de una comunidad con problemas sorprendentemente mundanos. En el centro de este caos se encuentra Little Gloomy, la protagonista que da nombre a la serie. A diferencia de lo que su entorno podría sugerir, Gloomy no es un monstruo en el sentido literal; es una niña humana, melancólica y cínica, que actúa como el eje racional —y a menudo el "personaje serio"— en un grupo de amigos compuesto por las versiones más neuróticas y disfuncionales de los monstruos clásicos.
El reparto que acompaña a Gloomy es fundamental para entender el tono de la obra. Tenemos a Larry, un hombre lobo que sufre de una inseguridad crónica y que representa la ansiedad moderna más que la ferocidad salvaje. Carl, una momia que es esencialmente un montón de vendas con una personalidad obsesiva. Franky, una interpretación del monstruo de Frankenstein que se aleja de la criatura trágica de Mary Shelley para convertirse en un gigante bondadoso, aunque algo torpe y lento de reflejos. Y finalmente Simon, un cerebro incorpóreo en un frasco con delirios de grandeza y una inclinación por la ciencia loca que a menudo desencadena los conflictos de las historias.
La dinámica del cómic no se centra en el horror puro, sino en la comedia de situación gótica. Walker utiliza el entorno de Frighton para explorar temas como la amistad, el rechazo social y la alienación, pero siempre bajo un prisma de humor negro y sátira. Las tramas suelen girar en torno a los intentos fallidos de los monstruos por encajar, sus desastrosas vidas amorosas o los planes absurdos de Simon para dominar el mundo, que invariablemente terminan en un caos doméstico que Gloomy debe gestionar con su característico desapego emocional.
Visualmente, el trabajo de Eric Jones es impecable y fundamental para el éxito de la serie. Su estilo combina una línea limpia y expresiva con una estética que bebe directamente de la animación clásica y el diseño de personajes de mediados del siglo XX. A pesar de la temática "tenebrosa", el dibujo posee una claridad y una energía que hacen que la lectura sea ágil. Jones logra que personajes que deberían ser aterradores resulten adorables y carismáticos, utilizando el diseño visual para reforzar sus personalidades: la rigidez de Carl, la pesadez de Franky o la mirada lánguida de Gloomy.
*The Super-scary Monster Show* destaca por su capacidad para atraer a un público amplio. Aunque su estética puede parecer infantil a primera vista, el ingenio de sus diálogos y la sofisticación de sus parodias ofrecen capas de lectura para un público adulto que aprecie la deconstrucción del género de terror. El cómic evita los sustos fáciles y se