The Programme, publicada originalmente entre 2007 y 2008 por el sello Wildstorm (una división de DC Comics), es una miniserie de doce números que redefine el concepto del superhombre bajo una lente geopolítica cruda y desencantada. Escrita por el veterano Peter Milligan y dibujada con un estilo distintivo por C.P. Smith, la obra se aleja de los tropos heroicos tradicionales para adentrarse en el terreno del thriller de espionaje, la ciencia ficción distópica y la crítica histórica.
La premisa de la obra parte de una ucronía secreta: durante los años más tensos de la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética no solo compitieron en la carrera espacial y el desarrollo de armamento nuclear, sino que también se embarcaron en un proyecto clandestino para crear armas humanas definitivas. Este "Programa" consistía en la manipulación genética y el condicionamiento psicológico de individuos para dotarlos de capacidades sobrehumanas, convirtiéndolos en activos estratégicos capaces de alterar el equilibrio de poder mundial. Sin embargo, con la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, estas armas vivientes fueron aparentemente desactivadas, olvidadas o enterradas bajo capas de burocracia y secretos de Estado.
La narrativa arranca en el presente, cuando el mundo ha dejado atrás la dicotomía de bloques y se enfrenta a nuevas formas de conflicto. El caos se desata cuando un antiguo superhumano soviético, una reliquia de una ideología supuestamente muerta, despierta en la Rusia moderna. Este ser no es un héroe ni un villano de cómic convencional; es una fuerza de la naturaleza programada para una guerra que el resto del mundo cree haber superado. Su activación pone en jaque la seguridad global y obliga al gobierno de los Estados Unidos a enfrentarse a su propio pasado oscuro.
Ante la amenaza de un "dios" ruso imparable, el Pentágono se ve forzado a reactivar su propia versión del programa. Aquí es donde la historia se centra en Max, un hombre que vive una vida ordinaria hasta que descubre que es el resultado de estos experimentos olvidados. A diferencia de los relatos de origen clásicos, el descubrimiento de sus poderes no viene acompañado de un sentido de propósito o justicia, sino de una profunda crisis de identidad y la realización de que es, en esencia, una propiedad del Estado diseñada para la destrucción masiva.
Milligan utiliza esta estructura para explorar temas complejos como la obsolescencia de las ideologías. La obra plantea una pregunta incómoda: ¿qué sucede cuando las armas diseñadas para defender un sistema político sobreviven al sistema mismo? Los personajes de *The Programme* son seres desubicados, reliquias de un odio programado que ya no tiene un contexto claro en el siglo XXI. La serie disecciona el nacionalismo ciego y la deshumanización del soldado, elevando la escala a niveles metafísicos.
El apartado visual de C.P. Smith es fundamental para establecer el tono de la obra. Su estilo huye del dinamismo colorido del género de superhéroes para abrazar una estética noir, casi fotorrealista pero profundamente estilizada, con un uso intensivo de sombras y texturas digitales que evocan una atmósfera de frialdad y paranoia. El diseño de los superhumanos evita las mallas y las capas; se presentan como figuras imponentes, a menudo aterradoras, cuya mera presencia física altera el entorno de manera violenta y realista.
En resumen, *The Programme* es una deconstrucción del mito del superhéroe que lo sitúa en el tablero de la Realpolitik. No hay espacio para el altruismo; solo hay activos, daños colaterales y la aterradora certeza de que, en la carrera armamentística por la supremacía, la humanidad es el primer recurso que se sacrifica. Es una lectura esencial para quienes buscan una narrativa madura que combine la tensión de una novela de Tom Clancy con la escala épica y perturbadora de los seres con poderes divinos. La obra funciona como un recordatorio de que las guerras del pasado nunca terminan realmente; simplemente esperan el momento adecuado para despertar.