El Fantasma que Camina: El Despertar de una Leyenda Eterna
Hablar de *The Phantom* (conocido en el mundo hispanohablante como *El Hombre Enmascarado*) es remontarse a las raíces mismas del concepto del superhéroe moderno. Creado por el guionista Lee Falk en 1936, este personaje no solo precedió a iconos como Superman o Batman, sino que estableció las bases narrativas y estéticas que definirían al justiciero encapuchado. Los volúmenes 1 y 2 de sus crónicas clásicas representan un viaje arqueológico al corazón de la aventura, rescatando las tiras cómicas originales que forjaron un mito que ha perdurado por más de ochenta años.
La premisa de estos volúmenes nos introduce en la fascinante mitología de la dinastía del Fantasma. Todo comienza con una tragedia en alta mar en el siglo XVI: tras un brutal ataque de piratas de la Hermandad Singh, el único superviviente de una noble familia británica llega a las costas de la ficticia nación de Bangalla. Sobre la calavera del asesino de su padre, el joven jura que él y sus descendientes dedicarán su vida a la destrucción de la piratería, la codicia y la crueldad. Así nace el primer Fantasma, iniciando una línea sucesoria donde el manto pasa de padre a hijo, creando en el mundo exterior la ilusión de que se trata de un solo hombre inmortal: "El Fantasma que Camina".
En el Volumen 1, el lector es testigo del establecimiento de este universo. Situado principalmente en la década de 1930, seguimos al vigésimo primer Fantasma, Kit Walker, quien debe equilibrar su herencia ancestral con los desafíos de un mundo que se encoge debido a la tecnología y la aviación. Estas primeras historias, ilustradas con el trazo atmosférico y casi sombrío de Ray Moore, nos sumergen en una atmósfera de misterio *pulp*. Aquí se presentan los elementos icónicos: la Cueva de la Calavera, el Trono de Calaveras, su fiel lobo "Devil" (Diablo) y su caballo "Hero" (Héroe). La narrativa se centra en la lucha contra organizaciones criminales internacionales y la protección de las tribus locales, especialmente sus aliados, los pigmeos Bandar, quienes custodian el secreto de su inmortalidad.
El Volumen 2 expande este horizonte, consolidando la relación del héroe con Diana Palmer, una mujer moderna, independiente y valiente que rompe con el estereotipo de la "damisela en apuros" de la época. En estas páginas, la acción se traslada desde la espesura de la selva de Bangalla hasta los rascacielos de Nueva York y los desiertos de Oriente Medio. El alcance de la justicia del Fantasma no conoce fronteras. Es en este tomo donde la estructura de la Patrulla de la Selva —una fuerza policial de élite creada por un antepasado del Fantasma— cobra mayor relevancia, mostrando cómo el héroe opera desde las sombras, siendo un comandante desconocido cuya autoridad es absoluta pero invisible.
Lo que hace que estos volúmenes sean esenciales para cualquier experto o aficionado al cómic es la pureza de su narrativa. Lee Falk no solo escribía aventuras; construía un folclore moderno. A diferencia de otros héroes que dependen de poderes sobrenaturales, el Fantasma de los volúmenes 1 y 2 confía en su intelecto, su entrenamiento físico y, sobre todo, en el miedo psicológico que infunde su leyenda. El uso de los "Dichos del Fantasma" (como *"Cuando el Fantasma se mueve, el tiempo se detiene"*) comienza a gestarse aquí, dotando a la obra de una cualidad casi mística.
Visualmente, el trabajo de Ray Moore en estas etapas iniciales es magistral. Su estilo, caracterizado por un uso dramático del claroscuro, dota a la selva de una personalidad peligrosa y exótica. Cada viñeta respira el aire de los seriales cinematográficos y las novelas de aventuras de principios de siglo, ofreciendo una experiencia de lectura que es, a la vez, un documento histórico y un entretenimiento vibrante.
En conclusión, *The Phantom Vol. 1 y 2* no son solo recopilaciones de tiras antiguas; son el registro del nacimiento del primer héroe disfrazado de la historia. Es una lectura obligatoria para entender cómo la justicia, el legado y el misterio se entrelazaron para crear a un personaje que, a pesar de no tener superpoderes, logró la verdadera inmortalidad en el papel