*The Old Guard*, creada por el aclamado guionista Greg Rucka y el dibujante argentino Leandro Fernández, es una obra que redefine el concepto de la inmortalidad dentro del género de la acción y el suspense. Publicada originalmente por Image Comics, esta serie se aleja de los tropos habituales de los superhéroes para ofrecer una meditación cruda, visceral y profundamente humana sobre el paso del tiempo, la pérdida y la ética del combate.
La premisa de la historia se centra en un pequeño grupo de mercenarios liderados por Andrómaca de Escitia, conocida simplemente como Andy. A primera vista, parecen una unidad de élite altamente capacitada, pero esconden un secreto extraordinario: son inmortales. Han caminado sobre la Tierra durante siglos, algunos incluso durante milenios, participando en casi todos los grandes conflictos de la historia humana. Sin embargo, su inmortalidad no es un don divino ni un superpoder con una explicación científica clara; es una condición inexplicable que simplemente "es". No saben por qué dejaron de morir, ni saben cuándo esa capacidad desaparecerá, ya que, según su experiencia, la inmortalidad puede terminar tan repentinamente como comenzó.
El núcleo del equipo está compuesto por personajes con trasfondos históricos diversos que aportan una riqueza cultural y temporal única a la narrativa. Además de Andy, la más antigua de todos, encontramos a Joe y Nicky, quienes se conocieron luchando en bandos opuestos durante las Cruzadas y terminaron convirtiéndose en amantes a lo largo de los siglos. También está Booker, el más joven del grupo original, cuya experiencia en las Guerras Napoleónicas le ha dejado una visión cínica y melancólica de la existencia eterna.
El conflicto principal de la obra arranca en el siglo XXI, una era donde el anonimato es prácticamente imposible. En un mundo dominado por la vigilancia digital, el reconocimiento facial y la interconectividad constante, el secreto de la "Vieja Guardia" corre un peligro sin precedentes. Tras aceptar una misión de rescate que resulta ser una trampa diseñada para exponer sus habilidades, el grupo se convierte en el objetivo de una corporación farmacéutica y fuerzas paramilitares que buscan capturarlos para desentrañar el secreto de su regeneración celular y monetizarlo.
Paralelamente a esta persecución, la narrativa introduce a Nile Freeman, una marine estadounidense que descubre su propia inmortalidad tras morir en combate en Afganistán. Su incorporación al grupo sirve como el motor emocional de la historia, permitiendo al lector explorar, a través de sus ojos, el trauma de abandonar una vida mortal, la familia y la identidad para unirse a una guerra sin fin. Nile representa la perspectiva fresca y moralmente conflictiva frente al cansancio existencial de Andy, quien ha visto demasiadas civilizaciones caer como para mantener la esperanza en la humanidad.
El guion de Greg Rucka destaca por su sobriedad. No hay explicaciones innecesarias ni diálogos expositivos farragosos. Rucka se centra en la psicología de sus personajes: el peso de la memoria, el dolor de ver morir a seres queridos mientras ellos permanecen inalterables y la alienación que produce vivir fuera del ciclo natural de la vida. La inmortalidad aquí no se presenta como una fantasía de poder, sino como una carga que agota el espíritu.
Por su parte, el arte de Leandro Fernández es fundamental para establecer el tono de la obra. Con un estilo que hace un uso magistral del claroscuro y las sombras, Fernández dota a la historia de una atmósfera de cine negro contemporáneo. Sus trazos son angulares y dinámicos, capaces de transmitir tanto la brutalidad de las secuencias de acción coreografiadas como la soledad introspectiva de los protagonistas en sus momentos de descanso. La paleta de colores de Daniela Miwa complementa perfectamente este enfoque, utilizando tonos saturados y contrastes fuertes que refuerzan la naturaleza violenta y nocturna del relato.
En resumen, *The Old Guard* es un cómic que utiliza la premisa de la vida eterna para cuestionar qué es lo que realmente da valor a la existencia humana. Es una historia de supervivencia, pero no solo física, sino moral. A través de una narrativa tensa y un apartado visual impecable, Rucka y Fernández logran que el lector se pregunte si vivir para siempre es realmente una victoria o la condena definitiva a presenciar, una y otra vez, los mismos errores de la especie humana. Es una obra imprescindible para quienes buscan una narrativa de acción madura, con personajes complejos y una ejecución técnica de primer nivel.