Publicada originalmente por Dark Horse Comics entre mayo y agosto de 1991, la miniserie de cuatro números titulada simplemente *The Mask* (conocida posteriormente como *Mayhem* en sus prototipos o recopilada como parte de la mitología de "Big Head") representa uno de los hitos más crudos y viscerales del cómic independiente estadounidense de los años 90. Escrita por John Arcudi y dibujada por Doug Mahnke, esta obra se aleja radicalmente de la imagen edulcorada y humorística que el gran público conoció a través de la adaptación cinematográfica de 1994. Aquí, el tono es de un nihilismo absoluto, mezclando el terror corporal con una sátira social punzante y una violencia gráfica extrema.
La premisa nos presenta a Stanley Ipkiss, un hombre mediocre, frustrado y emocionalmente inestable que vive en la ciudad de Edge City. Ipkiss es el arquetipo del "perdedor" que ha sido pisoteado por la sociedad: sufre el desprecio de su casera, el abuso de mecánicos corruptos y la humillación constante en su entorno cotidiano. Su vida cambia cuando adquiere una antigua máscara de origen indeterminado en una tienda de antigüedades. Al ponérsela, Stanley no se convierte en un superhéroe, sino en una entidad caótica y homicida conocida por la prensa y la policía como "Big Head" (Cabezón).
El núcleo narrativo de estos primeros cuatro números explora la desintegración de la psique humana ante el poder absoluto y la falta de inhibiciones. La máscara actúa como un catalizador que libera el "id" o el ello freudiano; no otorga virtudes, sino que amplifica los rencores y deseos más oscuros del portador. Stanley, imbuido de habilidades que desafían las leyes de la física —una suerte de dibujo animado de Tex Avery operando en el mundo real—, inicia una sangrienta cruzada de venganza personal. Lo que comienza como un ajuste de cuentas contra quienes lo maltrataron escala rápidamente hacia una masacre indiscriminada que pone en jaque a las fuerzas del orden.
Uno de los aspectos más fascinantes de esta miniserie es su estructura coral y la naturaleza transitoria del artefacto. A diferencia de otros cómics de la época, la máscara no está ligada permanentemente a un solo individuo. La trama sigue de cerca a Kathy, la novia de Stanley, quien observa con horror la transformación de su pareja, y al teniente de policía Kellaway, un hombre obsesionado con detener la ola de crímenes absurdos y violentos que asola la ciudad. La narrativa plantea una pregunta inquietante: ¿es la máscara la que corrompe, o simplemente proporciona los medios para que la oscuridad inherente al ser humano salga a la luz?
El apartado visual de Doug Mahnke es fundamental para entender el impacto de la obra. Su dibujo es detallado, sucio y capaz de plasmar una expresividad grotesca que resulta perturbadora. Mahnke logra que las deformaciones físicas de "Big Head" se sientan dolorosas y tangibles, alejándose de la estética limpia del cómic de superhéroes tradicional. La violencia no es estilizada, sino explícita, subrayando la naturaleza peligrosa e impredecible del protagonista.
En estos cuatro números, Arcudi y Mahnke establecen las reglas de un universo donde la justicia es inexistente y el caos es la única constante. La obra funciona como una crítica mordaz a la fantasía de poder masculina y a la alienación urbana. No hay lecciones morales claras ni redenciones fáciles; solo hay un rastro de destrucción dejado por un objeto que convierte los impulsos más bajos en una realidad de pesadilla. *The Mask 1-4* es, en esencia, un estudio sobre la pérdida de la identidad y las consecuencias devastadoras de actuar sin consecuencias en un mundo que ya es, de por sí, hostil. Es una lectura esencial para comprender la evolución del cómic de autor y la capacidad del medio para subvertir géneros establecidos.