Publicada originalmente por Image Comics en 2010, "The Light" es una de las propuestas más viscerales y asfixiantes dentro del género del horror de supervivencia en el noveno arte. Escrita por Nathan Edmondson y con el arte distintivo de Brett Weldele, esta obra se aleja de los tropos convencionales del apocalipsis zombi o la invasión alienígena para presentar una amenaza tan abstracta como aterradora: la luz misma. La premisa es tan simple como devastadora: cualquier persona que mire directamente a una fuente de luz —ya sea una bombilla, la pantalla de un televisor o el propio sol— sufre una combustión espontánea o una mutación violenta que termina en una muerte atroz.
La narrativa se centra en Coyle, un padre con un pasado turbulento y una relación fracturada con su entorno, y su hija adolescente, Avery. La historia comienza de forma abrupta en una pequeña localidad de Oregón, donde el caos estalla sin previo aviso. En cuestión de segundos, la infraestructura de la civilización moderna se convierte en una trampa mortal. Lo que antes era símbolo de seguridad y progreso —la electricidad, el alumbrado público, la tecnología— se transforma en el vector de una enfermedad visual que consume a la población.
El guion de Edmondson no se detiene a explicar el origen científico o sobrenatural del fenómeno, una decisión acertada que aumenta la sensación de paranoia y desamparo. El foco se mantiene estrictamente en la dinámica de supervivencia entre padre e hija. Coyle no es el héroe arquetípico; es un hombre con fallos profundos, propenso a la ira y con un historial de alcoholismo, lo que añade una capa de tensión psicológica al relato. Su redención no se busca a través de grandes gestas, sino a través de la protección desesperada de Avery en un mundo donde mantener los ojos cerrados o cubiertos es la única forma de seguir con vida.
Visualmente, "The Light" es una experiencia única gracias al trabajo de Brett Weldele. El artista utiliza una técnica que combina el dibujo con texturas de acuarela y un tratamiento digital que emula la suciedad y la distorsión. El estilo es deliberadamente "sucio" y atmosférico, lo que encaja perfectamente con la temática de la obra. Weldele juega magistralmente con el contraste: mientras que la mayoría de los cómics de terror utilizan las sombras para ocultar el peligro, aquí el peligro es el brillo. Los espacios oscuros son los únicos refugios seguros, y el arte logra transmitir esa claustrofobia inversa de manera excepcional. El uso de colores deslavados y trazos difusos refuerza la idea de una realidad que se está desintegrando ante los ojos de los protagonistas.
El ritmo de la obra es frenético. Al ser una serie limitada (recopilada en este volumen completo), la trama avanza sin rellenos, obligando a los personajes a desplazarse constantemente hacia un destino incierto en busca de respuestas o, al menos, de un lugar donde la oscuridad sea permanente. El viaje físico a través de los paisajes rurales y boscosos de Oregón sirve como metáfora del viaje interno de Coyle, quien debe enfrentarse a sus propios demonios mientras intenta navegar por un entorno donde el sentido de la vista, el más primario para el ser humano, se ha vuelto traicionero.
"The Light" destaca por su capacidad para generar una tensión constante. El lector se encuentra compartiendo la ansiedad de los protagonistas, analizando cada viñeta en busca de una chispa o un reflejo que pueda significar el fin. Es una exploración sobre la fragilidad de la sociedad moderna y sobre cómo los vínculos familiares se ponen a prueba bajo una presión extrema. En resumen, este volumen integral ofrece una historia de horror puro, minimalista en su explicación pero maximalista en su impacto emocional y visual, consolidándose como una pieza imprescindible para quienes buscan una narrativa de supervivencia que desafíe las convenciones visuales del género.