The Authority: Kev es un capítulo fundamental y atípico dentro de la mitología del sello WildStorm, publicado originalmente en 2002. Esta obra marca el encuentro entre el equipo de superhéroes más poderoso y proactivo de la Tierra, The Authority, y un personaje que se convertiría en un icono de culto: Kev Hawkins. Escrito por el irreverente Garth Ennis y dibujado por el detallista Glenn Fabry —el equipo creativo detrás de las legendarias portadas de *Preacher*—, este cómic se aleja del tono épico y "widescreen" habitual de la serie principal para adentrarse en los terrenos de la sátira militar, el humor negro y la deconstrucción brutal del género de superhéroes.
La premisa sitúa la acción en un contexto geopolítico tenso. The Authority, operando desde su nave transdimensional, el Carrier, ha decidido que los gobiernos del mundo ya no son aptos para dirigir el destino de la humanidad. Ante esta amenaza a la soberanía nacional, el gobierno británico decide tomar medidas desesperadas. Sin embargo, en lugar de enviar a un ejército o a un metahumano, recurren a Kev Hawkins, un agente del SAS (Special Air Service) con un historial impecable en operaciones encubiertas, pero con una vida personal desastrosa y una moralidad pragmática llevada al extremo.
Kev Hawkins no es un héroe en el sentido convencional. Es un hombre de clase trabajadora, cínico, con prejuicios muy marcados y una capacidad asombrosa para la violencia eficiente. No tiene superpoderes, no lleva capa y no cree en grandes ideales. Su única ventaja es su entrenamiento militar y una falta total de asombro ante lo divino o lo extraordinario. La misión que se le encomienda es, en teoría, un suicidio: debe infiltrarse en el Carrier y eliminar a los siete miembros de The Authority, seres que pueden mover continentes o manipular la realidad, utilizando únicamente su ingenio y armamento convencional.
El núcleo narrativo de la obra reside en el choque de mundos. Por un lado, tenemos la estética de "dioses modernos" de The Authority, representados por figuras como Midnighter, Apollo y Jenny Quantum. Por otro, la suciedad y el realismo crudo de Kev. Garth Ennis utiliza este contraste para ridiculizar la pomposidad de los superhéroes. A través de los ojos de Kev, los miembros del equipo no son salvadores, sino "fenómenos" arrogantes que necesitan una lección de realidad. La historia se desarrolla como un juego del gato y el ratón donde la subestimación es el arma más peligrosa.
Visualmente, el trabajo de Glenn Fabry es excepcional. Su estilo, caracterizado por un hiperrealismo que roza lo grotesco, es perfecto para capturar tanto la majestuosidad tecnológica del Carrier como la visceralidad de los enfrentamientos físicos. Fabry logra que el lector sienta el peso de cada golpe y la suciedad de cada entorno, alejándose de la limpieza visual típica de los cómics de DC o Marvel de la época. Su diseño de Kev Hawkins transmite perfectamente la fatiga y la determinación de un soldado que ha visto demasiado.
*The Authority: Kev* no es solo un relato de acción; es una crítica mordaz a la intervención política y a la figura del "superhombre". Ennis explora cómo un individuo común, armado con suficiente cinismo y las herramientas adecuadas, puede desestabilizar estructuras de poder que se creen intocables. El cómic también introduce una dinámica fascinante entre Kev y personajes como Midnighter, estableciendo una relación de respeto mutuo basada en la profesionalidad del combate, a pesar de sus diferencias ideológicas.
En resumen, este volumen es una pieza imprescindible para quienes buscan una visión alternativa del universo WildStorm. Es una historia autoconclusiva que funciona como una bofetada a la continuidad establecida, ofreciendo una mezcla explosiva de violencia gráfica, diálogos afilados y una perspectiva desencantada sobre lo que significa ser un héroe en un mundo donde el poder absoluto corrompe absolutamente. Sin necesidad de grandes artificios, Ennis y Fabry logran humanizar a los dioses y elevar a un simple soldado a la categoría de leyenda urbana dentro del noveno arte.