Publicada originalmente en 2006 por el sello Wildstorm de DC Comics, *The American Way* es una obra fundamental para entender la deconstrucción del género superheroico desde una perspectiva sociopolítica. Escrita por el guionista ganador del Oscar John Ridley (*12 Years a Slave*) y dibujada por Georges Jeanty, esta miniserie de ocho números se aleja de las narrativas convencionales de "capas y mallas" para ofrecer un crudo análisis sobre la propaganda, el racismo sistémico y la manipulación gubernamental en los Estados Unidos de la década de 1960.
La historia se sitúa en una versión alternativa de 1962. En este contexto, la Guerra Fría y la carrera espacial están en su apogeo, pero el gobierno estadounidense cuenta con una ventaja estratégica: el Cuerpo de Defensa Civil (CDC). Este grupo de seres superpoderosos, liderados por el icónico y patriótico Old Glory, funciona como el símbolo máximo de la superioridad americana. Sin embargo, tras la fachada de heroísmo y rectitud se esconde una realidad cínica. El CDC no es solo un equipo de respuesta ante emergencias, sino una elaborada maquinaria de relaciones públicas gestionada por una división secreta del gobierno conocida como "La Oficina".
El conflicto central de la obra se dispara cuando los responsables de La Oficina deciden que el equipo necesita una actualización para reflejar los tiempos cambiantes y aplacar las tensiones sociales. Para ello, introducen a un nuevo integrante: Jason Fisher, un joven afroamericano que asume la identidad de "The New American". Fisher posee una fuerza y resistencia sobrehumanas, pero su verdadera misión es política: demostrar que el sueño americano es inclusivo. No obstante, su llegada provoca una fractura inmediata tanto dentro del equipo como en la opinión pública de una nación todavía sumida en la segregación y las leyes Jim Crow.
A diferencia de otros cómics de superhéroes de la época, *The American Way* revela que las amenazas a las que se enfrenta el CDC —villanos pintorescos y desastres inminentes— son, en su gran mayoría, montajes orquestados por el propio gobierno. Los enfrentamientos están guionizados para mantener la moral alta y distraer a la población de los problemas reales, como la lucha por los derechos civiles o la inestabilidad económica. Los héroes son, en esencia, actores con superpoderes que deben seguir un libreto estricto para mantener la ilusión de seguridad.
La narrativa de Ridley se centra en la pérdida de la inocencia y el colapso de esta farsa. A medida que las tensiones raciales aumentan y algunos miembros del CDC comienzan a cuestionar su papel como peones estatales, la línea entre la actuación y la realidad se desdibuja. El cómic explora cómo el poder absoluto no solo corrompe a quienes lo ostentan, sino también a la imagen que una nación proyecta de sí misma. La tensión interna en el grupo es palpable: mientras algunos héroes creen genuinamente en su misión, otros albergan prejuicios profundamente arraigados que chocan frontalmente con la presencia de Fisher.
El arte de Georges Jeanty complementa perfectamente el tono de la historia. Su estilo logra capturar la estética optimista y vibrante de la "Edad de Plata" de los cómics, pero la subvierte mediante el uso de sombras y expresiones faciales que transmiten la angustia y el cinismo de los personajes. Jeanty es capaz de pasar de escenas de acción de gran escala a momentos de introspección política sin perder la cohesión visual, anclando la fantasía de los superpoderes en una realidad histórica tangible y sucia.
*The American Way* no es solo una historia sobre hombres que vuelan; es un examen sobre qué significa ser un héroe en un sistema que valora la óptica por encima de la ética. La obra disecciona el concepto de patriotismo y cuestiona si es posible reformar una estructura de poder que fue construida sobre la base del engaño y la exclusión. Sin recurrir a soluciones fáciles, Ridley y