Terror Grafico

Terror Gráfico no es solo una publicación periódica de historietas; es un documento histórico esencial para comprender la evolución del noveno arte en España durante la década de los 70. Editada por Ibero Mundial de Ediciones a partir de 1971, esta cabecera se erigió como uno de los pilares del denominado «boom del terror» en el cómic adulto español, compartiendo quiosco con títulos legendarios como *Dossier Negro*, *Pánico* o *Rufus*.

La estructura de Terror Gráfico se define por su formato de antología. Cada ejemplar compila una serie de relatos cortos, autoconclusivos, que exploran las diversas ramificaciones del género macabro. A diferencia de las publicaciones juveniles de la época, sujetas a una censura más rígida, esta revista buscaba un lector más maduro, ofreciendo historias con una carga atmosférica mucho más densa, una violencia más explícita y un erotismo sutil pero presente, elementos que definieron la estética del terror europeo de la época.

Desde el punto de vista narrativo, el cómic se aleja de la linealidad heroica para sumergirse en el pesimismo y la ironía trágica. Los guiones suelen seguir una estructura clásica de presentación, nudo y un giro final impactante, muy en la línea de la tradición establecida por las revistas de la editorial estadounidense Warren Publishing (*Creepy*, *Eerie*). Sin embargo, Terror Gráfico logró imprimir un sello distintivo gracias a la sensibilidad de sus autores, quienes mezclaban el terror gótico tradicional —vampiros, licántropos y castillos en ruinas— con preocupaciones contemporáneas, el suspense psicológico y, en ocasiones, incursiones en la ciencia ficción distópica.

El verdadero valor de esta obra reside en su apartado gráfico. La revista sirvió de escaparate para la extraordinaria «escuela española» de dibujantes, artistas que en aquel momento estaban conquistando el mercado internacional (especialmente el estadounidense a través de la agencia Selecciones Ilustradas). En sus páginas es posible encontrar el trabajo de maestros que dominaban el uso del blanco y negro con una maestría técnica inigualable. El uso del claroscuro no es meramente estético; es la herramienta principal para construir la narrativa. Las sombras densas, el rayado meticuloso y las composiciones de página rompedoras crean una sensación de claustrofobia y desasosiego que define la experiencia de lectura.

Los artistas que pasaron por sus páginas demostraron una capacidad asombrosa para el detalle anatómico y la ambientación. Cada relato es un ejercicio de estilo donde la arquitectura, el paisaje y la expresión facial de los personajes trabajan en conjunto para transmitir el horror sin necesidad de recurrir siempre al diálogo. La técnica del aguada y el uso expresivo de la tinta china permitieron que Terror Gráfico mantuviera un estándar de calidad visual que hoy en día sigue siendo objeto de estudio en las escuelas de ilustración.

Temáticamente, la obra no se queda en la superficie del susto fácil. Los relatos a menudo funcionan como parábolas sobre la condición humana, la codicia, la venganza y el miedo a lo desconocido. La figura del monstruo es tratada con frecuencia desde una perspectiva trágica, mientras que el verdadero horror suele emanar de la psique humana o de fuerzas ancestrales que el hombre moderno no puede comprender ni controlar.

En resumen, Terror Gráfico es una pieza fundamental de la historieta de género. Su importancia radica en haber sido un vehículo de expresión para una generación de autores que elevaron el cómic de terror a una categoría artística superior, combinando una narrativa ágil y sorprendente con un despliegue visual que aprovechaba al máximo las posibilidades del contraste en blanco y negro. Para el estudioso o el aficionado al género, representa una inmersión profunda en una época donde el papel impreso era el laboratorio principal para la experimentación con el miedo y la estética de lo macabro. Su legado perdura como el testimonio de una industria que, a pesar de las limitaciones de su tiempo, logró crear un lenguaje visual universal y sofisticado.

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