Tequila Bang

Tequila Bang representa uno de los hitos más significativos del cómic de autor en la España de la Transición. Creada por el guionista Víctor Mora y el dibujante Alfonso Font, esta obra se desmarca de las corrientes juveniles de la época para adentrarse en el terreno del "cómic comprometido", fusionando el género de espionaje con una profunda carga de crítica social y política. Publicada originalmente a finales de los años 70 en revistas como *La Calle* y posteriormente recopilada por diversas editoriales, la serie es un reflejo fidedigno de las inquietudes intelectuales de una Europa que buscaba dejar atrás los totalitarismos.

La trama sigue las misiones de Tequila Bang, una mujer de acción, independiente y altamente capacitada, que trabaja como agente operativa para una organización clandestina de carácter internacional. A diferencia de los agentes secretos convencionales del género, que suelen servir a los intereses de potencias estatales o bloques hegemónicos, Tequila actúa bajo el mandato de un grupo dedicado a la liberación de los pueblos y la lucha contra las dictaduras. Su campo de batalla no es el de la Guerra Fría tradicional entre Washington y Moscú, sino el de los conflictos periféricos: las dictaduras militares en América Latina, los regímenes coloniales en África y los estertores del fascismo en Europa.

Desde el punto de vista narrativo, Víctor Mora utiliza a Tequila Bang para explorar temas que, hasta ese momento, eran tabú o estaban fuertemente censurados en el cómic español. Las historias no se limitan a la resolución de un conflicto físico o una persecución; cada episodio es un vehículo para denunciar la tortura, la corrupción de las élites económicas, el tráfico de armas y la opresión sistemática de las minorías. El guion de Mora es seco, directo y carente de concesiones sentimentales, dotando a la protagonista de una ética inquebrantable pero pragmática, alejada de los heroísmos idealizados del cómic clásico.

El apartado visual, a cargo de Alfonso Font, es fundamental para entender la relevancia de la obra. En *Tequila Bang*, Font consolida el estilo que lo convertiría en un maestro del cómic europeo. Su dibujo se caracteriza por un realismo sucio y detallado, capaz de recrear con la misma precisión un despacho burocrático asfixiante que una selva centroamericana. El uso de las sombras y el contraste en blanco y negro refuerza la atmósfera de clandestinidad y peligro constante en la que se mueve la protagonista. Font dota a Tequila de una expresividad contenida; no es una "femme fatale" diseñada para la mirada masculina, sino una profesional cuyo lenguaje corporal transmite determinación y cansancio moral a partes iguales.

La estructura de las historias suele ser autoconclusiva, aunque comparten un hilo conductor: la búsqueda de justicia en un mundo donde las leyes suelen estar al servicio del opresor. Tequila Bang se infiltra en estructuras de poder, organiza fugas de prisioneros políticos y desmantela operaciones de contrainteligencia, siempre con el peso de saber que su victoria es solo un pequeño avance en una guerra mucho más amplia y compleja.

En resumen, *Tequila Bang* es una obra de madurez creativa que rompió con la tradición del héroe aventurero para proponer un modelo de resistencia activa. Es un cómic que exige al lector una toma de posición y que destaca por su valentía temática en un periodo de cambio incierto. La colaboración entre Mora y Font dio como resultado una pieza de orfebrería narrativa donde la acción sirve al mensaje, convirtiéndose en un documento histórico imprescindible para comprender la evolución del noveno arte hacia el público adulto en España. Su lectura hoy sigue siendo vigente, no solo por la calidad técnica de sus autores, sino por la universalidad de su lucha contra la injusticia.

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