Team One – WildC A T S y Stormwatch

*Team One: WildC.A.T.S* y *Team One: Stormwatch* representan un ejercicio de retrocontinuidad esencial para comprender el tejido narrativo del universo Wildstorm, creado originalmente por Jim Lee. Publicadas a mediados de los años 90 bajo el guion de James Robinson, estas dos miniseries hermanas de dos números cada una funcionan como una precuela integral que traslada al lector a la década de 1960, un periodo fundacional donde se sembraron las semillas de los conflictos que definirían las series principales décadas después.

La premisa de *Team One* se aleja del tono puramente de acción de los años 90 para abrazar una estética de espionaje y Guerra Fría. La historia narra la formación del primer grupo de operaciones especiales con capacidades sobrehumanas financiado por el gobierno de los Estados Unidos. Bajo la supervisión de las Operaciones Internacionales (I.O.), este equipo fue concebido como la última línea de defensa contra amenazas que la inteligencia convencional no podía contener. Sin embargo, el verdadero motor de la trama es la infiltración silenciosa de los Daemonitas, una raza alienígena cambiaformas que ha estado manipulando los hilos del poder político y militar desde las sombras.

En *Team One: WildC.A.T.S*, el enfoque recae principalmente en los personajes de linaje Kherubim y su integración en la sociedad humana. Aquí vemos a un joven Jacob Marlowe (Lord Emp) antes de convertirse en el magnate industrial que fundaría los WildC.A.T.S, y a una Zealot cuya ferocidad guerrera choca con las restricciones burocráticas de la época. El arte de Travis Charest en esta sección es fundamental; su estilo detallado y cinético captura la transición entre la elegancia de los años 60 y la violencia cruda de los enfrentamientos metahumanos. La narrativa explora cómo estos seres inmortales intentan proteger un mundo que apenas comprenden, mientras lidian con sus propias rencillas milenarias.

Por otro lado, *Team One: Stormwatch*, ilustrada por Ron Lim, se centra en el componente más militar y estratégico del grupo. Aquí cobran protagonismo figuras como John Lynch (quien más tarde sería el mentor de *Gen13*) y Marc Slayton (Backlash). Esta vertiente de la historia profundiza en las ramificaciones políticas de tener a seres superpoderosos bajo el mando estatal. Se analiza la paranoia gubernamental, la creación de armas experimentales y la ética cuestionable de I.O. al intentar controlar variables incontrolables. La interacción entre Lynch y Slayton ofrece una visión fascinante de la jerarquía militar en un mundo donde las reglas de la física están empezando a romperse.

El antagonista principal de ambas series es Helspont, el líder de los Daemonitas, cuya presencia en los años 60 es mucho más sutil pero no menos letal que en la era moderna. El conflicto no se resuelve simplemente con batallas a gran escala, sino a través de una red de traiciones y decisiones morales difíciles que terminan por fracturar al equipo original. Es precisamente esta disolución de *Team One* lo que explica por qué, en el presente de los cómics de Image/Wildstorm, los héroes están divididos en facciones tan distintas como el equipo encubierto de Marlowe o la fuerza de paz de las Naciones Unidas que es Stormwatch.

Sin caer en revelaciones que arruinen la lectura, es importante destacar que estas miniseries no solo sirven para rellenar huecos en la cronología, sino que establecen el tono cínico y complejo que caracterizaría a Wildstorm frente a otras editoriales. James Robinson logra dotar a cada personaje de una voz distintiva, alejándolos de los arquetipos planos y mostrando las cicatrices psicológicas que los llevarían a convertirse en los líderes endurecidos que los fans conocieron en 1992.

En resumen, *Team One* es una obra de arquitectura narrativa. Logra unificar conceptos dispersos de la mitología de Jim Lee, proporcionando un contexto histórico sólido que eleva la importancia de la guerra Kherubim-Daemonite. Es una lectura obligatoria para quienes deseen entender la evolución de personajes como Pike, Grifter o el propio Lynch, presentada con un apartado visual que representa lo mejor de la industria en su época y un guion que respeta la inteligencia del lector al tratar temas de geopolítica y sacrificio personal.

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