Taxi

Taxi, la obra escrita y dibujada por el maestro Alfonso Font, es una de las piezas fundamentales del cómic de autor español de la década de los 80. Publicada originalmente de forma serializada en revistas emblemáticas como *Cimoc*, esta serie no solo consolidó a Font como un narrador excepcional, sino que también definió una estética particular dentro del género del thriller de acción y la crítica social, alejándose de los convencionalismos del héroe tradicional para ofrecer una visión más humana y cruda de la aventura.

La historia se centra en la protagonista homónima, Taxi, una joven de aspecto moderno y decidido que trabaja como conductora para la empresa "Taxi Express". Sin embargo, su labor tras el volante es solo la superficie de una vida marcada por el peligro y la curiosidad. La narrativa nos sitúa en una Barcelona que, aunque reconocible, se siente como una metrópolis genérica y asfixiante, un laberinto de asfalto donde la corrupción y los intereses ocultos dictan las reglas del juego. Taxi no es una detective privada ni una agente secreta; es una ciudadana común que, debido a su profesión y a su incapacidad para mirar hacia otro lado, termina involucrada en conspiraciones que la superan.

El motor de la trama se activa cuando Taxi se ve envuelta en una red de intrigas internacionales que involucran a una organización hermética conocida como "Control". A través de sus ojos, el lector descubre un mundo donde la tecnología, la política y el crimen organizado convergen. La serie se estructura en álbumes que funcionan como casos independientes pero que mantienen una cohesión temática y de personajes. Desde el tráfico de diamantes hasta sectas peligrosas y experimentos científicos poco éticos, los guiones de Font exploran los rincones más oscuros de la sociedad contemporánea, manteniendo siempre un ritmo cinematográfico que no da tregua.

Uno de los puntos más fuertes de la obra es la construcción de su protagonista. Taxi rompe con los moldes femeninos de la época en el cómic europeo. Es una mujer independiente, inteligente y físicamente capaz, pero Font se asegura de dotarla de una vulnerabilidad real. No es invulnerable; siente miedo, se equivoca y sufre las consecuencias de sus decisiones. Su motivación no es el dinero ni la gloria, sino una suerte de ética personal inquebrantable que la empuja a ayudar a quienes han sido víctimas del sistema. Esta humanidad es lo que permite que el lector conecte de inmediato con sus peripecias.

Visualmente, *Taxi* es un despliegue de maestría técnica. Alfonso Font es reconocido por su capacidad para retratar entornos urbanos con un detalle asombroso. Las calles mojadas por la lluvia, los callejones sombríos y la arquitectura de la ciudad se convierten en un personaje más de la historia. Su dominio del claroscuro y el uso de las sombras aportan una atmósfera de cine negro que envuelve cada viñeta. Además, el diseño de vehículos y la narrativa visual en las secuencias de persecución demuestran un dinamismo que pocos autores logran alcanzar, manteniendo la claridad narrativa incluso en los momentos de mayor caos.

El cómic también destaca por su capacidad de anticipación social. A pesar de haber sido escrito hace décadas, los temas que trata —la manipulación de la información, el poder de las corporaciones por encima de los estados y la alienación urbana— siguen siendo sorprendentemente vigentes. Font utiliza el género de la aventura para lanzar una mirada crítica sobre el mundo, sin caer en el panfleto, dejando que sea la propia acción la que denuncie las injusticias.

En definitiva, *Taxi* es mucho más que un cómic de acción. Es un retrato vibrante y pesimista, pero a la vez fascinante, de la lucha de un individuo contra un sistema corrupto. La combinación del guion ágil de Font con su dibujo detallado y atmosférico convierte a esta obra en un referente imprescindible para entender la evolución del cómic adulto en España y Europa. Es una lectura obligatoria para quienes buscan historias con sustancia, personajes sólidos y un apartado artístico de primer nivel.

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