Tallaferro l’Almogaver

Tallaferro, subtitulada originalmente como *l'Almogàver*, representa uno de los hitos más significativos del cómic histórico europeo de finales de los años 80. Esta obra es el resultado de la colaboración entre dos de los nombres más ilustres de la historieta española: el guionista Víctor Mora, creador de *El Capitán Trueno*, y el dibujante Jesús Blasco, un maestro de la narrativa visual reconocido internacionalmente por obras como *Zarpa de Acero*.

La trama se sitúa cronológicamente a finales del siglo XIII y principios del XIV, un periodo convulso en el que la Corona de Aragón expandía su influencia por el Mediterráneo. El cómic sigue las andanzas de su protagonista homónimo, Tallaferro, un guerrero que encarna el espíritu de los almogávares, aquellas tropas de choque mercenarias famosas por su ferocidad, agilidad y el icónico grito de guerra «Desperta Ferro!». A través de sus ojos, el lector se sumerge en la epopeya de la Gran Compañía Catalana, un ejército expedicionario que marcó el destino de imperios.

La narrativa de Mora no se limita a la acción bélica superficial. El guion construye un fresco histórico detallado que arranca en las costas de la península ibérica y se desplaza hacia el corazón del Imperio Bizantino. Tallaferro no es un héroe invulnerable de fantasía, sino un hombre forjado en la dureza de la frontera, cuya lealtad se pone a prueba en un tablero de ajedrez geopolítico donde las intrigas palaciegas de Constantinopla son tan peligrosas como las cimitarras turcas en el campo de batalla. La historia logra equilibrar el rigor histórico con la aventura clásica, presentando a personajes históricos reales, como Roger de Flor, entrelazados con la trayectoria ficticia del protagonista.

Desde el punto de vista visual, el trabajo de Jesús Blasco en *Tallaferro* es una lección magistral de dibujo académico aplicado a la historieta. Blasco, en la etapa de madurez de su carrera, despliega un dominio absoluto de la anatomía humana y el movimiento. Sus composiciones de página son dinámicas, capaces de capturar tanto la escala épica de las batallas campales como la tensión íntima de los duelos a espada. El nivel de detalle en la ambientación es sobresaliente: desde la arquitectura de las ciudades mediterráneas hasta la precisión en el armamento, las armaduras de cuero y las vestimentas de la época. El uso de las sombras y el claroscuro aporta una profundidad dramática que eleva el tono de la obra por encima del cómic de aventuras convencional.

El cómic también destaca por su capacidad para retratar el choque cultural de la época. El viaje de Tallaferro es también un viaje de descubrimiento por un mundo mediterráneo diverso, donde conviven cristianos, musulmanes y bizantinos en un equilibrio precario. La obra evita los maniqueísmos simples, mostrando las luces y sombras de la expansión aragonesa y la complejidad moral de la vida mercenaria.

Publicada originalmente de forma serializada y posteriormente recopilada en álbumes, *Tallaferro* fue una apuesta ambiciosa por recuperar la memoria histórica a través de un lenguaje popular y accesible. La sinergia entre Mora y Blasco dota a la obra de una pátina de clasicismo que no ha envejecido, manteniendo una vigencia narrativa que la sitúa como una lectura imprescindible para los amantes del género histórico. En definitiva, *Tallaferro l'Almogàver* es una crónica de honor, supervivencia y ambición que captura con maestría uno de los episodios más fascinantes y crudos de la historia medieval, consolidándose como una pieza fundamental del patrimonio del cómic.

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