Publicado originalmente entre mayo de 1987 y abril de 1989 por Mirage Studios, *Tales of the Teenage Mutant Ninja Turtles Vol. 1* se erige como una pieza fundamental y, a menudo, infravalorada dentro del canon fundacional de las Tortugas Ninja. Esta serie limitada de siete números fue concebida con un propósito claro: expandir el universo que Kevin Eastman y Peter Laird habían creado en la serie regular, permitiendo que otros artistas y escritores exploraran rincones del mito que la narrativa principal, más lineal y densa, no podía permitirse abordar en ese momento.
Bajo la dirección creativa de Jim Lawson y Ryan Brown, con contribuciones de Steve Murphy y los propios creadores originales, este volumen funciona como una antología de historias autoconclusivas que profundizan en la psicología de los protagonistas y, sobre todo, en la construcción de su mundo circundante. A diferencia de la serie principal, que en aquel entonces estaba sumergida en arcos argumentales de larga duración y gran escala, *Tales* se centra en relatos más íntimos, experimentales y, en ocasiones, de corte procedimental o de terror.
La estructura narrativa de cada número suele estar enmarcada por una introducción y un epílogo narrados por un Maestro Splinter envejecido, quien relata estos eventos como crónicas del pasado. Este recurso no solo otorga una pátina de leyenda a las historias, sino que establece una cohesión temática entre relatos que, de otro modo, podrían parecer inconexos. A través de estas páginas, el lector descubre que el mundo de las tortugas es mucho más vasto de lo que las alcantarillas de Nueva York sugieren, extendiéndose hacia dimensiones místicas, laboratorios secretos y entornos rurales cargados de misterio.
Uno de los mayores méritos de este primer volumen es la introducción de personajes que acabarían convirtiéndose en pilares de la franquicia en todas sus iteraciones posteriores. Es aquí donde hacen su debut figuras icónicas como el Rey Rata (Rat King) y Leatherhead. La serie utiliza estos números para presentar antagonistas y aliados que no son simplemente "monstruos de la semana", sino entidades con motivaciones complejas y trasfondos que desafían la moralidad binaria de los cómics de superhéroes convencionales de la época.
Visualmente, *Tales of the Teenage Mutant Ninja Turtles Vol. 1* mantiene la estética cruda y el blanco y negro característico de la era dorada de Mirage. El arte de Jim Lawson, en particular, comienza a definir el estilo visual que dominaría la franquicia durante los años siguientes: un trazo dinámico, con un uso expresivo de las sombras y una anatomía de las tortugas más estilizada y menos tosca que en los primeros números de 1984. La narrativa visual es cinematográfica, apoyándose en composiciones de página que enfatizan el sigilo y la acción táctica, alejándose de las coreografías coloridas de la serie animada contemporánea para abrazar un tono más cercano al *noir* y a la ciencia ficción especulativa.
El volumen también destaca por su capacidad para alternar géneros. Mientras que algunos números se inclinan hacia la acción pura y el enfrentamiento físico, otros exploran el horror corporal o la introspección filosófica sobre la naturaleza de la mutación y el aislamiento. Esta versatilidad permitió que la serie atrajera a un público que buscaba algo más que el fenómeno comercial en el que se estaba convirtiendo la marca, manteniendo viva la llama del cómic independiente y alternativo que dio origen a los personajes.
En resumen, *Tales of the Teenage Mutant Ninja Turtles Vol. 1* es una lectura esencial para cualquier estudioso del medio o seguidor de las tortugas que desee comprender la expansión del "Lore" original. No es simplemente un suplemento de la serie principal, sino el laboratorio donde se forjaron muchos de los elementos que hoy consideramos inseparables de la identidad de las Tortugas Ninja. Su enfoque en la construcción de mundo y en el desarrollo de personajes secundarios garantiza que, décadas después de su publicación, estas historias sigan sintiéndose frescas, oscuras y profundamente relevantes para el mito de los quelonios.