Supermarket

Publicado originalmente por IDW Publishing en 2006, *Supermarket* es una miniserie de cuatro números que surge de la colaboración entre el guionista Brian Wood y el dibujante Kristian Donaldson. Esta obra se posiciona como una pieza clave dentro del cyberpunk moderno, alejándose de los tropos clásicos de la lluvia eterna y los implantes cibernéticos para centrarse en una visión mucho más limpia, pero igualmente distópica, del capitalismo tardío y el control corporativo.

La historia se desarrolla en un futuro cercano donde la sociedad ha mutado en un mercado global absoluto. En este universo, el concepto de ciudadanía ha sido reemplazado por el de consumidor, y la economía no se basa simplemente en el intercambio de bienes, sino en la gestión masiva de datos personales y perfiles crediticios. El "Supermercado" del título no es un lugar físico, sino una metáfora de la realidad misma: un entorno donde todo tiene un precio, cada movimiento es rastreado y la identidad de un individuo es tan valiosa como la información financiera que genera.

La protagonista es Pella Suzuki, una adolescente que vive en un estado de apatía y desconexión total. Pella habita en los suburbios de esta metrópolis hiperconectada, tratando de pasar desapercibida en un sistema que exige una participación constante. Sin embargo, su existencia anodina salta por los aires cuando sus padres son asesinados de forma violenta. Este suceso actúa como el catalizador que arrastra a Pella al centro de una conspiración que desconocía por completo: sus padres no eran los ciudadanos comunes que ella creía, sino piezas clave en el manejo de flujos de datos de alto nivel.

A partir de este punto, el cómic se transforma en un thriller de persecución frenético. Pella se descubre a sí misma en posesión de una información que podría alterar el equilibrio de poder del mercado global. Esto la convierte en el objetivo de dos facciones criminales que representan diferentes facetas del crimen corporativo moderno. Por un lado, la Mafia Sueca, retratada con una estética minimalista, fría y extremadamente eficiente, que opera con la precisión de una consultoría multinacional. Por otro lado, la Yakuza, que mantiene sus raíces tradicionales pero adaptadas a la brutalidad del entorno urbano tecnológico.

El guion de Brian Wood destaca por su capacidad para construir un mundo complejo con una economía de palabras

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