Super Zero Vol1

Super Zero, publicada por la editorial AfterShock Comics, es una obra que nace de la colaboración creativa entre los guionistas Jimmy Palmiotti y Amanda Conner —un dúo dinámico conocido por su exitosa etapa en *Harley Quinn*— y el dibujante brasileño Rafael de Latorre. Este primer volumen no es simplemente otra historia de superhéroes; es una deconstrucción ácida, metatextual y profundamente humana del deseo de trascendencia a través de la mitología moderna del cómic.

La trama se centra en Dru Dragowski, una adolescente de diecinueve años que vive atrapada en la monotonía de un entorno suburbano que le resulta asfixiante. Dru no es la típica protagonista de un relato de aventuras; es una joven marginada, con un rendimiento académico mediocre y una vida familiar que oscila entre el desinterés y la incomprensión. Sin embargo, posee una determinación inquebrantable alimentada por una obsesión absoluta: los cómics. Para Dru, las viñetas no son solo entretenimiento, sino un manual de instrucciones para escapar de una realidad que considera vacía.

El núcleo narrativo de *Super Zero* reside en la premisa de que Dru está convencida de que puede convertirse en una superheroína si logra replicar las condiciones que otorgaron poderes a los grandes iconos de la Edad de Plata y la Edad de Oro. A diferencia de otros personajes que reciben sus habilidades por accidente o destino, Dru busca activamente el "accidente". El volumen documenta sus intentos deliberados y a menudo peligrosos de alterar su genética: desde exponerse a radiación controlada hasta buscar picaduras de insectos o contacto con sustancias químicas.

Lo que eleva a este cómic por encima de la parodia convencional es el contraste brutal entre la lógica de los cómics y las leyes de la física y la biología del mundo real. Palmiotti y Conner utilizan la psique de Dru para explorar la alienación juvenil y el escapismo extremo. La protagonista no busca el poder por altruismo puro, sino por una necesidad patológica de ser especial, de dejar de ser un "cero" a la izquierda en su propia vida. Esta búsqueda la lleva a situaciones que rozan lo tragicómico, donde el lector se debate entre la admiración por su voluntad y el temor por su salud mental y física.

El apartado visual de Rafael de Latorre es fundamental para establecer este tono. Su dibujo es limpio y detallado, capaz de capturar la expresividad maníaca y soñadora de Dru, así como la grisura del mundo que la rodea. El arte logra que las secuencias de fantasía de la protagonista —donde se imagina a sí misma como una heroína poderosa— contrasten dinámicamente con la realidad cruda de su habitación desordenada o los pasillos de su instituto. El color de Marcelo Maiolo refuerza esta dualidad, utilizando paletas vibrantes para los anhelos de Dru y tonos más apagados para su cotidianidad.

A lo largo de este primer volumen, la narrativa también introduce a personajes secundarios que sirven como anclas de realidad, como su mejor amigo, quien observa con una mezcla de lealtad y horror cómo Dru se sumerge cada vez más en su delirio. La historia plantea preguntas incómodas sobre la naturaleza de la inspiración y los límites de la cordura en una cultura saturada de historias de salvadores con capa.

*Super Zero Vol. 1* es, en esencia, una carta de amor y, al mismo tiempo, una advertencia sobre el poder de las historias. Es un análisis sobre cómo la ficción puede ser un refugio necesario, pero también una lente distorsionada que puede llevar a un individuo a desconectarse por completo de la realidad. Para el lector de cómics veterano, la obra ofrece constantes referencias y guiños al género, pero los utiliza para subvertir las expectativas y entregar un relato de crecimiento personal (coming-of-age) oscuro, original y carente de los clichés habituales del género de superhéroes. Es la crónica de una joven que prefiere morir intentando ser extraordinaria que vivir aceptando su propia normalidad.

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