Como experto en el noveno arte, es un placer desgranar una de las propuestas más refrescantes y audaces de la historieta franco-belga contemporánea. Hablar de 'Super Spirou' (conocido originalmente como *Supergroom* y editado en español bajo el sello de la ardilla más famosa del cómic) es hablar de una deconstrucción amorosa, pero gamberra, de un icono que ha definido la *Bande Dessinée* durante más de ochenta años.
La premisa de esta obra, orquestada por el talentoso guionista Fabien Vehlmann y el dinámico dibujante Yoann, nos sitúa en un escenario donde la tradición choca frontalmente con la modernidad del siglo XXI. Spirou, el eterno botones del Hotel Moustique, el aventurero incansable que ha recorrido el mundo junto a su inseparable Fantasio y la ardilla Spip, se encuentra en una crisis de identidad involuntaria. En un mundo dominado por los blockbusters de Hollywood, las redes sociales y la omnipresencia de los vigilantes con capa, un héroe "a la antigua" corre el riesgo de quedar obsoleto o, peor aún, de ser ridiculizado por una opinión pública ávida de espectáculo.
La historia arranca cuando, tras un incidente que se vuelve viral y daña su reputación de héroe clásico, Spirou decide tomar una medida desesperada para limpiar su nombre y, de paso, adaptarse a los nuevos tiempos. Sin embargo, lo que comienza casi como una broma o un ardid publicitario —la creación de una identidad secreta bajo una máscara y un traje tecnológico— acaba convirtiéndose en una responsabilidad real y peligrosa. Así nace Super Spirou, el "Héroe de la Ardilla".
A diferencia de las aventuras canónicas de la serie regular, este cómic funciona como una sátira inteligente y una carta de amor al género de los superhéroes estadounidenses, pero manteniendo el ADN europeo. El diseño del traje es una genialidad visual: respeta el icónico color rojo del uniforme de botones, pero lo integra en una estética de "justiciero nocturno" que incluye gadgets inspirados en la agilidad y las características de una ardilla.
El conflicto central no solo reside en los villanos a los que debe enfrentarse —que son variopintos y reflejan los excesos de la sociedad actual—, sino en la tensión interna del grupo protagonista. Fantasio, siempre escéptico y un tanto celoso del protagonismo, actúa como el contrapunto racional (y a veces cómico) ante la "fiebre heroica" de su amigo. Por su parte, Spip, la ardilla, sigue ejerciendo su rol de narrador cínico, rompiendo la cuarta pared para recordarnos que ponerse mallas no siempre es la mejor idea.
Visualmente, Yoann despliega un estilo nervioso, lleno de movimiento y con una paleta de colores vibrante que se aleja del estatismo clásico para abrazar la narrativa de acción moderna. Las escenas de persecución por los tejados y los enfrentamientos urbanos tienen un ritmo cinematográfico que atrapa desde la primera página.
'Super Spirou' no es solo un cómic de acción; es una reflexión sobre qué significa ser un héroe hoy en día. ¿Es la bondad intrínseca de Spirou suficiente en un mundo de grises, o necesita el artificio del espectáculo para ser escuchado? Sin caer en el spoiler, podemos decir que la obra juega constantemente con las expectativas del lector, ofreciendo giros de guion que cuestionan la ética de la vigilancia y el peso del legado.
En definitiva, esta obra es una puerta de entrada perfecta tanto para los lectores veteranos que quieren ver a su personaje favorito bajo una nueva luz, como para los neófitos criados en la era de Marvel y DC que buscan algo con más alma, humor y