Stranger Things: En el fuego (título original: *Into the Fire*) se consolida como una de las piezas más ambiciosas y reveladoras dentro del canon expandido de la franquicia de Netflix. Publicada originalmente por Dark Horse Comics, esta miniserie de cuatro números cuenta con el guion de Jody Houser —quien se ha convertido en la voz principal de la narrativa impresa de la saga— y el arte de Ryan Kelly. La obra funciona como una secuela directa de la miniserie *Six* (Seis), alejándose de los protagonistas habituales de la serie de televisión para profundizar en el destino de los otros niños que fueron víctimas de los experimentos del Dr. Martin Brenner en el Laboratorio de Hawkins.
La trama se sitúa cronológicamente después de que el laboratorio haya sido clausurado y los horrores cometidos en su interior hayan comenzado a dispersarse entre las sombras de la conspiración. Los protagonistas son Ricky y Marcy, conocidos anteriormente como Tres y Nueve. Tras haber logrado escapar de las garras de Brenner, ambos intentan llevar una vida normal, ocultos de un gobierno que aún los considera activos valiosos o cabos sueltos que deben ser eliminados. Sin embargo, la normalidad es un concepto inalcanzable para quienes han sido fracturados psíquicamente.
El motor narrativo de "En el fuego" es la búsqueda de redención y la reconstrucción de los lazos familiares rotos. Marcy vive atormentada por visiones y la certeza de que su hermana gemela, Jamie (9.5), no murió en el incendio que supuestamente acabó con ella en el laboratorio, sino que sigue cautiva o perdida en algún lugar, consumida por sus propias habilidades pirocinéticas. Ricky, movido por la lealtad y su propio deseo de encontrar un propósito más allá de la supervivencia, decide acompañar a Marcy en un viaje a través de los Estados Unidos para localizar a su hermana antes de que sus poderes la destruyan a ella y a cualquiera que se cruce en su camino.
A diferencia de otras entregas de la franquicia que se apoyan fuertemente en la nostalgia de los años 80 o en el horror del Mundo del Revés (Upside Down), esta obra se centra en el thriller psicológico y el drama de personajes. Houser explora las secuelas del trauma institucionalizado; los protagonistas no solo huyen de agentes gubernamentales, sino de las cicatrices mentales que el Proyecto MKUltra dejó en ellos. La narrativa utiliza saltos temporales y secuencias oníricas para ilustrar cómo el pasado de Hawkins sigue dictando el presente de estos jóvenes, creando una atmósfera de paranoia constante.
El apartado visual de Ryan Kelly, complementado por el color de Triona Farrell, se aleja del estilo vibrante y cinematográfico de la serie para adoptar un tono más crudo, sucio y realista. El diseño de los personajes refleja su desgaste emocional, y el uso de las sombras enfatiza la sensación de que el peligro acecha en cada rincón de la América rural. Las manifestaciones de los poderes sobrenaturales están representadas de forma visceral, subrayando que estas habilidades no son dones, sino cargas físicas y mentales que consumen a sus portadores.
"En el fuego" es esencial para los seguidores de *Stranger Things* que deseen comprender la magnitud del programa de Brenner. El cómic expande la mitología de los sujetos de prueba, demostrando que Once no fue un caso aislado, sino parte de una red de tragedias interconectadas. La obra plantea preguntas incómodas sobre la responsabilidad y la identidad: ¿quiénes son estos jóvenes cuando se les quita el número que los definía? ¿Es posible sanar cuando tu propia mente ha sido convertida en un arma? Sin recurrir a los tropos habituales de la serie, esta historia logra capturar la esencia del horror humano que siempre ha sido el núcleo de la franquicia, ofreciendo una perspectiva necesaria sobre las víctimas olvidadas de Hawkins.