Stranger Things

La expansión del universo de *Stranger Things* hacia el noveno arte, de la mano de la editorial Dark Horse Comics, no es un simple ejercicio de mercadotecnia, sino una pieza fundamental para comprender la mitología de Hawkins. Bajo la pluma de guionistas experimentados como Jody Houser y el arte de dibujantes como Stefano Martino, los cómics de *Stranger Things* funcionan como un tejido conectivo que rellena los huecos narrativos dejados por la serie de Netflix, explorando perspectivas que la cámara nunca llegó a mostrar.

El núcleo de la propuesta editorial se divide en tres vertientes principales: las vivencias paralelas a la trama principal, las precuelas centradas en el laboratorio de Hawkins y las aventuras independientes de los personajes secundarios.

La obra inaugural, titulada *El otro lado* (*The Other Side*), es quizás la más relevante para los seguidores acérrimos. Mientras que la primera temporada de la serie se centra en la búsqueda de Will Byers, el cómic traslada el foco al propio Will. La narrativa nos sumerge en su lucha desesperada por la supervivencia en el Mundo del Revés (Upside Down). Aquí, el cómic aprovecha las herramientas visuales del medio para retratar la soledad y el terror psicológico de un niño atrapado en una dimensión de pesadilla. Sin diálogos extensos, la historia se apoya en la atmósfera opresiva y en cómo Will utiliza sus conocimientos de *Dungeons & Dragons* para interpretar una realidad que desafía toda lógica. Es una crónica de resistencia que otorga al personaje una profundidad que la televisión solo pudo sugerir.

Por otro lado, la línea de cómics se adentra en el oscuro pasado del Dr. Martin Brenner a través de miniseries como *Seis* (*Six*) e *Into the Fire*. Estas historias funcionan como precuelas directas y expanden el lore sobre el programa MKUltra. En *Seis*, conocemos a Francine, una joven con habilidades precognitivas que fue sometida a experimentos antes de la llegada de Once (Eleven). Estas páginas son cruciales porque establecen que Once no fue un caso aislado, sino parte de una cadena de abusos y descubrimientos científicos éticamente cuestionables. El tono aquí es más cercano al thriller conspiranoico y al horror institucional, mostrando las cicatrices psicológicas de los sujetos de prueba y cómo sus poderes se manifiestan de formas trágicas y destructivas.

Además de la expansión mitológica, los cómics exploran la cotidianidad y el crecimiento de los protagonistas en relatos más ligeros pero igualmente significativos. *Science Camp*, por ejemplo, se sitúa entre la segunda y la tercera temporada, siguiendo a Dustin Henderson en su estancia en el campamento *Know Where*. Lejos de sus amigos habituales, Dustin debe enfrentarse a una amenaza misteriosa mientras lidia con la dinámica social de un entorno nuevo. Este tipo de historias permiten desarrollar la personalidad de los jóvenes fuera del caos sobrenatural constante de Hawkins, permitiendo que el lector conecte con sus inseguridades y su ingenio.

Visualmente, los cómics mantienen una estética coherente con la década de los 80, utilizando paletas de colores que evocan la cinematografía de la época: neones vibrantes para el mundo real y tonos fríos, grisáceos y desaturados para las incursiones en el Mundo del Revés. El diseño de las criaturas, como el Demogorgon o el Azotamentes, se beneficia de la libertad del dibujo, permitiendo representaciones más detalladas y viscerales que las que a veces permite el presupuesto de efectos especiales en pantalla.

En conclusión, el cómic de *Stranger Things* es una herramienta de construcción de mundo (world-building) que respeta el material original mientras se atreve a explorar sus márgenes. No se limita a repetir lo visto en televisión, sino que ofrece respuestas a preguntas que los fans se han hecho durante años: ¿qué pasó con los otros niños del laboratorio?, ¿cómo sobrevivió Will en el vacío?, o ¿qué aventuras vivieron los protagonistas en los periodos de calma? Es una lectura técnica, atmosférica y necesaria para cualquier entusiasta que desee comprender la magnitud total del horror y la amistad que define a esta franquicia.

Deja un comentario