Strange Killings: Nigromante (originalmente *Strange Killings: Necromancer*) se sitúa como una de las entregas más crudas y definitorias dentro de la extensa saga de William Gravel, el carismático y letal "mago de combate" creado por el guionista Warren Ellis para la editorial Avatar Press. En este cuarto volumen, la narrativa se aleja de los entornos urbanos europeos para sumergir al lector en una atmósfera asfixiante, húmeda y profundamente macabra en el sudeste asiático, específicamente en Filipinas.
La historia arranca cuando el Servicio Especial de Embarcaciones (SBS) y la inteligencia británica pierden el rastro de una serie de incidentes inexplicables en Manila. William Gravel, sargento mayor del SAS y practicante de las artes oscuras, es enviado no como un investigador diplomático, sino como una herramienta de limpieza. Su misión es clara: identificar y neutralizar una amenaza que las armas convencionales no han podido contener. Lo que Gravel encuentra es un escenario de pesadilla donde la muerte no es el final, sino el combustible para una forma de magia antigua y depredadora.
El eje central de la trama gira en torno a la figura del "Nigromante", un individuo que ha redescubierto técnicas prohibidas para manipular los restos humanos y extraer de ellos una energía devastadora. A diferencia de otras representaciones de la nigromancia en la ficción fantástica, aquí Warren Ellis la trata con un enfoque clínico y visceral. No hay varitas ni túnicas; hay cuerpos desmembrados, rituales de sangre en callejones inmundos y una sensación constante de putrefacción. La magia en el universo de Gravel es peligrosa, costosa y, sobre todo, sucia.
William Gravel se presenta en este arco en su estado más puro. Es un hombre cínico, pragmático y carente de cualquier tipo de idealismo heroico. Para él, la magia es simplemente otra arma en su arsenal, una extensión de su entrenamiento militar. La interacción entre su disciplina como soldado de élite y sus habilidades esotéricas crea una dinámica única: Gravel no recita hechizos por devoción, sino por necesidad táctica. En *Nigromante*, esta faceta se pone a prueba cuando se enfrenta a un enemigo que no solo domina el entorno físico de las selvas y suburbios filipinos, sino que también tiene el control sobre los muertos, convirtiendo cada cadáver en un arma potencial contra el protagonista.
El guion de Ellis destaca por su ritmo implacable y sus diálogos cortantes. El autor explora la idea del "mago de combate" como un paria dentro de las propias fuerzas armadas; alguien que es necesario para las misiones que nadie más puede cumplir, pero que es visto con desconfianza y temor por sus superiores. En esta entrega, la soledad de Gravel es palpable, acentuada por un entorno extranjero donde las reglas de la magia local difieren de lo que él conoce, obligándolo a improvisar y a descender a niveles de violencia extrema para sobrevivir.
En el apartado visual, el dibujo de Mike Wolfer es el complemento perfecto para la visión de Ellis. Wolfer, un veterano en el género del horror y colaborador habitual de la editorial, logra capturar la sordidez del entorno con un nivel de detalle que roza lo gore. Su representación de los efectos de la nigromancia es explícita, subrayando el tono de "horror militar" que define a la serie. Las escenas de acción están coreografiadas con una precisión que refleja el trasfondo bélico de Gravel, mezclando el uso de armas de fuego con estallidos de energía oculta de forma orgánica.
*Strange Killings: Nigromante* no es solo un cómic de acción sobrenatural; es un estudio sobre la amoralidad y la supervivencia. La obra evita los tropos comunes del género para ofrecer una visión desencantada del ocultismo, donde el poder no corrompe, sino que simplemente revela la verdadera naturaleza de quienes lo poseen. Para el lector, este volumen funciona como una puerta de entrada ideal a la mitología de William Gravel, encapsulando en sus páginas la esencia de un personaje que camina constantemente en la frontera entre el deber militar y la condenación espiritual. Es una lectura esencial para quienes buscan un cómic adulto, oscuro y sin concesiones, que redefine lo que significa ser un nigromante en el mundo moderno.