Stormwatch Vol2

*Stormwatch Vol. 2*, publicada originalmente entre 1997 y 1998, representa uno de los puntos de inflexión más drásticos y significativos en la historia del cómic de superhéroes moderno. Bajo la batuta del guionista Warren Ellis y con el arte principal de Bryan Hitch, esta etapa no solo redefine a la organización Stormwatch, sino que sienta las bases conceptuales y estéticas de lo que más tarde se conocería como el estilo "widescreen" en el noveno arte, culminando eventualmente en la creación de *The Authority*.

La premisa de este segundo volumen arranca tras una reestructuración profunda de la fuerza de intervención especial de las Naciones Unidas. La serie se aleja de los tropos convencionales de los grupos de héroes de los años 90 para adentrarse en un terreno de realismo geopolítico, cinismo institucional y post-humanismo. La base de operaciones sigue siendo Skywatch, la estación orbital que vigila el planeta, pero la dinámica de poder ha cambiado. Tras la caída en desgracia de Henry Bendix, el anterior "Weatherman", el mando recae en Jackson King, quien debe lidiar con la burocracia de la ONU mientras intenta mantener la relevancia de un equipo diseñado para un mundo que está dejando de ser humano.

El volumen se estructura en torno a la existencia de tres divisiones operativas distintas, cada una con una función específica que refleja la complejidad de las amenazas globales. Stormwatch Prime se encarga de las misiones de asalto directo; Stormwatch Red actúa como la unidad de disuasión de alto poder de fuego; y Stormwatch Black, el equipo de operaciones encubiertas, se convierte en el núcleo emocional y filosófico de la serie. Es en esta última división donde Ellis introduce o desarrolla a personajes fundamentales como Jenny Sparks (el espíritu del siglo XX), Jack Hawksmoor (el dios de las ciudades) y Swift.

Uno de los mayores logros de *Stormwatch Vol. 2* es la introducción de conceptos de ciencia ficción especulativa que expanden el universo Wildstorm. Se explora la idea del "Sangrado" (The Bleed), el espacio entre dimensiones, y se presentan amenazas que no son simples villanos con disfraces, sino anomalías biológicas, experimentos gubernamentales fallidos y entidades transdimensionales. La narrativa se aleja del maniqueísmo para centrarse en la eficacia operativa y las consecuencias morales de ejercer un poder absoluto desde la órbita terrestre.

A mitad de este volumen, la serie introduce a dos de los personajes más icónicos del género: Apollo y Midnighter. Su aparición no solo sirve para dinamitar las convenciones sobre los arquetipos de Superman y Batman, sino que establece una nueva escala de poder y una ética de combate mucho más cruda. A través de ellos, Ellis plantea la pregunta de qué sucede cuando los seres más poderosos del planeta deciden que las estructuras políticas actuales son obsoletas.

El apartado visual de Bryan Hitch es fundamental para entender el impacto de esta obra. Hitch abandona el estilo exagerado de la época para adoptar una narrativa cinematográfica, con composiciones de página que enfatizan la escala masiva de los eventos. Sus diseños de tecnología y entornos espaciales aportan una verosimilitud técnica que refuerza el tono serio y adulto del guion. La sinergia entre Ellis y Hitch transforma el cómic en una experiencia visual expansiva, donde la acción se siente pesada, peligrosa y global.

El arco argumental definitivo de este volumen, "Change or Die", funciona como la tesis central de la etapa de Ellis. En él, Stormwatch se enfrenta a un grupo de superhumanos que han decidido arreglar los problemas del mundo (hambre, guerra, contaminación) por la fuerza, saltándose cualquier soberanía nacional. Este conflicto obliga a los protagonistas a cuestionar si su papel es mantener un statu quo injusto o si deben evolucionar hacia algo más radical.

En resumen, *Stormwatch Vol. 2* es una obra de transición necesaria que disecciona el concepto del superhéroe como policía global. Es una lectura densa, cargada de ideas sobre política ficción y evolución humana, que prescinde de las florituras del género para ofrecer una visión descarnada de lo que significa proteger un mundo que se resiste a ser salvado. Su conclusión no solo cierra una etapa para el equipo, sino que actúa como el prólogo inevitable de una nueva era para el cómic contemporáneo.

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