Steve Pops – H2O

Dentro del vasto panorama del cómic franco-belga de la década de los 60, pocas obras logran capturar la esencia de la parodia con la precisión y el ingenio de *Steve Pops*. Creado por el talentoso Jacques Devos, este personaje surge en pleno auge de la "bondmanía" y la fiebre por el cine de espionaje de la Guerra Fría. El álbum *H2O* (también conocido en algunas ediciones como *Opération H2O*) representa la culminación del estilo de Devos, ofreciendo una aventura que es, simultáneamente, un homenaje y una burla mordaz a los tropos del género de agentes secretos.

La premisa de *H2O* sitúa al lector en un escenario de crisis global. Una organización misteriosa y tecnológicamente avanzada amenaza con desestabilizar el orden mundial mediante la manipulación del recurso más vital del planeta: el agua. Ante la inoperancia de las fuerzas convencionales, el Servicio Secreto recurre a su agente más atípico, Steve Pops. A diferencia de los héroes imperturbables y sofisticados a los que el público estaba acostumbrado, Pops es un agente cuya mayor virtud es su asombrosa capacidad para sobrevivir a su propia torpeza. Es un personaje que encarna el "anti-Bond": bajito, de nariz prominente, con un entusiasmo desmedido y una suerte que desafía las leyes de la probabilidad.

La narrativa de *H2O* se despliega a través de una serie de secuencias de acción trepidante que llevan al protagonista desde centros de mando ultra-secretos hasta localizaciones exóticas, siguiendo la estructura clásica de las misiones de espionaje. Sin embargo, Jacques Devos subvierte cada paso del camino. Donde un agente convencional usaría un gadget de alta tecnología para infiltrarse, Pops suele provocar un desastre accidental que, por puro azar, termina dándole acceso a su objetivo. Esta dinámica crea un ritmo cómico magistral, donde el suspense se construye no sobre si el héroe logrará su objetivo, sino sobre qué disparate cometerá para conseguirlo.

Desde el punto de vista artístico, *H2O* es una exhibición del virtuosismo técnico de Devos. El autor, conocido por su obsesión por el detalle mecánico y arquitectónico, llena las viñetas con maquinaria compleja, vehículos futuristas de diseño retro y bases secretas llenas de botones y palancas. Este nivel de detalle contrasta deliberadamente con el diseño caricaturesco de los personajes, especialmente el de Pops, cuyas expresiones exageradas y dinamismo físico beben directamente del *slapstick* más puro. La composición de las páginas es ágil, utilizando el lenguaje de la historieta para enfatizar el movimiento y el caos de las situaciones.

El guion no se limita al humor físico. Devos integra una sátira social y política sutil pero efectiva, burlándose de la burocracia militar, la megalomanía de los villanos de opereta y la fe ciega en la tecnología de la época. El título, *H2O*, no solo hace referencia al elemento químico central de la trama, sino que simboliza la transparencia y la fluidez de una historia que nunca se detiene. Los diálogos son punzantes y están cargados de juegos de palabras que enriquecen la lectura, manteniendo un equilibrio perfecto entre la aventura de acción y la comedia de enredos.

En conclusión, *Steve Pops – H2O* es una pieza fundamental para entender la evolución de la parodia en el cómic europeo. Jacques Devos logra crear una obra que se sostiene por sí misma gracias a un dibujo excepcional y a un protagonista carismático que, a pesar de sus constantes fallos, resulta profundamente entrañable. Es un cómic que celebra el absurdo y que invita al lector a sumergirse en una misión donde el peligro es real, pero la solución siempre es inesperadamente divertida. Sin necesidad de recurrir a giros argumentales oscuros, *H2O* se mantiene como un testimonio de una era dorada de la *bande dessinée*, donde la imaginación y el humor eran las herramientas más poderosas para salvar al mundo.

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