Starlight, escrita por Mark Millar y dibujada por Goran Parlov, es una de las obras más singulares y emocionalmente resonantes dentro del catálogo de Millarworld. Publicada originalmente como una miniserie de seis números por Image Comics, la obra se presenta como una carta de amor a los seriales de ciencia ficción clásica, como *Flash Gordon* o *Buck Rogers*, pero con un giro contemporáneo que explora la vejez, el duelo y la persistencia del espíritu heroico.
La premisa nos presenta a Duke Simms, un hombre que, cuarenta años atrás, fue transportado a través de una anomalía espacial al lejano sistema de Tantalus. Allí, el joven piloto de la Fuerza Aérea se convirtió en un libertador, liderando una rebelión contra un tirano intergaláctico y salvando a toda una civilización. Sin embargo, al regresar a la Tierra, la realidad fue mucho más cruda: nadie creyó su historia. Para el resto del mundo, Duke no era un héroe espacial, sino un hombre que había desaparecido durante unos días y que, tras su regreso, sufría de delirios de grandeza.
La historia comienza décadas después de aquellos eventos. Duke es ahora un anciano de setenta años, recientemente enviudado y distanciado emocionalmente de sus hijos, quienes ven sus relatos como las fantasías de un padre que empieza a perder la lucidez. Vive una existencia tranquila, solitaria y melancólica en un pequeño pueblo estadounidense, aceptando con resignación que sus días de gloria son solo recuerdos que se desvanecen. Esta primera parte del cómic es fundamental, ya que Millar se aleja de su habitual cinismo para construir un retrato humano y vulnerable sobre la pérdida de propósito en la tercera edad.
El conflicto se dispara cuando una nave espacial aterriza en el jardín de Duke. Un joven alienígena llamado Krish llega buscando al legendario salvador de Tantalus. El planeta que Duke liberó hace cuatro décadas vuelve a estar bajo el yugo de un nuevo opresor, Lord Typhon, y la resistencia no tiene a quién más recurrir. A pesar de sus rodillas desgastadas, sus reflejos mermados y la duda de si todavía es capaz de empuñar un arma, Duke decide aceptar la misión. No lo hace por la gloria, sino por la necesidad de demostrarse a sí mismo —y al recuerdo de su difunta esposa— que el hombre que fue en Tantalus sigue vivo en alguna parte de su interior.
El apartado visual de Goran Parlov es el complemento perfecto para esta narrativa. Su estilo, fuertemente influenciado por el legendario Jean Giraud (Moebius), utiliza líneas limpias y una narrativa visual clara que evoca la estética de la "línea clara" europea. Parlov logra un equilibrio magistral entre el realismo mundano de la vida de Duke en la Tierra y el diseño imaginativo y vibrante del espacio exterior. Los paisajes de Tantalus son vastos y exóticos, pero mantienen una sensación de desgaste que refuerza la idea de un mundo que ha sufrido bajo la opresión.
A diferencia de otras obras de Millar conocidas por su violencia extrema o su tono subversivo, *Starlight* destaca por su optimismo y su estructura clásica de "el viaje del héroe". El guion se centra en la redención personal y en la idea de que el heroísmo no es una cuestión de juventud o fuerza física, sino de voluntad y principios. La dinámica entre el veterano Duke y el joven Krish aporta un toque de frescura, funcionando como un relevo generacional y una fuente de humor ligero que equilibra los momentos de tensión.
En resumen, *Starlight* es una odisea espacial que funciona tanto como una aventura épica como un drama íntimo sobre el envejecimiento. Es una obra que respeta sus influencias pulp pero las dota de una profundidad emocional moderna, evitando los tropos más oscuros del género para ofrecer una historia de esperanza. Para el lector, es una exploración de qué sucede después del "vivieron felices para siempre", planteando que, a veces, la aventura más difícil no es salvar el universo, sino encontrar el valor para intentarlo una última vez cuando el mundo ya te ha dado por olvidado.