*Starborn* es una pieza fundamental dentro de la ambiciosa colaboración que tuvo lugar en 2010 entre la leyenda del cómic Stan Lee y la editorial BOOM! Studios. Bajo la dirección creativa de Lee, el guion de Chris Roberson y el arte dinámico de Khary Randolph, esta obra se presenta como una reinvención moderna de la ópera espacial y el tropo del "elegido", mezclando la cotidianidad terrestre con un conflicto de escala intergaláctica.
La narrativa se centra en Benjamin Warner, un hombre aparentemente ordinario que lleva una vida monótona trabajando en una oficina. Sin embargo, Ben posee una imaginación desbordante que canaliza a través de la escritura. Desde su infancia, ha estado obsesionado con una compleja saga de ciencia ficción que él mismo escribe, centrada en un imperio galáctico, razas alienígenas en guerra y héroes de proporciones épicas. Para Ben, estas historias son simplemente un mecanismo de escape, una forma de lidiar con la sensación de no encajar en el mundo real.
El giro argumental que detona la trama ocurre cuando Ben descubre que sus relatos no son producto de su creatividad, sino recuerdos reprimidos de su verdadera identidad. La ficción que ha plasmado en papel durante años es, en realidad, la historia de su origen. Ben no es humano; es el heredero legítimo de un trono alienígena, enviado a la Tierra para ser protegido de una purga política y militar que devastó a su pueblo.
La estabilidad de su vida en la Tierra se desmorona cuando Tara, una guerrera que Ben creía haber inventado para sus novelas, aparece en la realidad para rescatarlo. Su llegada marca el inicio de una persecución frenética. Los enemigos de su pasado, una coalición de razas alienígenas conocida como el Infinitum, han localizado su rastro en nuestro planeta. Estos antagonistas no son simples villanos de cartón; representan una fuerza política y militar que busca consolidar su control sobre el cosmos eliminando cualquier vestigio del antiguo linaje real al que pertenece Ben.
Uno de los aspectos más interesantes de *Starborn* es el tratamiento de la narrativa meta-textual. El cómic explora cómo un escritor se enfrenta a la realización de que sus "fantasías" tienen consecuencias tangibles y peligrosas. Ben debe aprender a navegar en un universo que es mucho más vasto y hostil de lo que sus manuscritos sugerían. La transición de ser un observador pasivo de su propia imaginación a convertirse en un actor central en una guerra estelar es el núcleo emocional de la obra.
A nivel visual, el trabajo de Khary Randolph aporta una energía cinética esencial para la historia. Su estilo, influenciado por la estética de la animación moderna y el cómic de acción de los años 90, logra diferenciar claramente la sobriedad de la vida urbana de Ben de la exuberancia tecnológica y orgánica de los elementos extraterrestres. Los diseños de las naves, las armaduras y las diversas especies alienígenas dotan a la serie de una identidad visual propia que se aleja de los diseños genéricos del género.
*Starborn* no se limita a ser una aventura de acción; es una exploración sobre la identidad y el peso del destino. A medida que Ben Warner recupera sus recuerdos y asume sus habilidades latentes, el cómic plantea preguntas sobre si somos dueños de nuestro futuro o si estamos predeterminados por nuestra herencia. Sin caer en spoilers, la trama avanza hacia una confrontación donde la Tierra se convierte en el tablero de ajedrez de una partida que comenzó hace eones en los confines de la galaxia.
En resumen, *Starborn* es una propuesta sólida para los amantes de la ciencia ficción que buscan una historia que combine el sentido de la maravilla clásico de Stan Lee con una sensibilidad narrativa contemporánea. Es un relato sobre el despertar de un héroe que, tras pasar toda su vida sintiéndose un extraño en su propia piel, descubre que el universo es mucho más grande, aterrador y fascinante de lo que jamás se atrevió a escribir.