Star Wars: Río del Caos (originalmente *River of Chaos*) es una miniserie de cuatro números publicada por Dark Horse Comics en 1995, que ocupa un lugar particular dentro del antiguo Universo Expandido (ahora Leyendas). Escrita por la veterana Louise Simonson —reconocida por su trabajo en *X-Factor* y *Superman*— e ilustrada por June Brigman, esta obra se aleja de las grandes batallas espaciales para centrarse en una narrativa de espionaje, dilemas morales y la cruda realidad de la ocupación imperial en mundos periféricos.
La historia se sitúa cronológicamente poco después de los eventos de *Una Nueva Esperanza*. Tras la destrucción de la primera Estrella de la Muerte, el Imperio Galáctico ha intensificado su control sobre la galaxia, buscando erradicar cualquier foco de insurrección. En este contexto, la trama nos presenta a Ranulph Moore, un joven oficial imperial que, a diferencia de muchos de sus superiores, posee un fuerte sentido de la ética y la justicia. Moore no es un rebelde por convicción política inicial, sino un hombre atrapado en una maquinaria de guerra que comienza a mostrar su faceta más despiadada.
El núcleo del relato se traslada al planeta Mantooine, un mundo que se encuentra bajo la bota del Imperio. Moore es enviado allí en una misión que parece rutinaria, pero pronto descubre que el gobernador local y las fuerzas imperiales están llevando a cabo operaciones que cruzan la línea de la brutalidad innecesaria. Es aquí donde el título, *Río del Caos*, cobra sentido: Moore se ve arrastrado por una corriente de acontecimientos que escapan a su control, donde la lealtad a la bandera que juró defender choca frontalmente con su humanidad.
A diferencia de otras historias de la época, el protagonismo no recae exclusivamente en los héroes de la trilogía original, aunque figuras como la Princesa Leia Organa desempeñan un papel fundamental. Leia aparece aquí como una líder estratégica y una figura de inspiración, moviéndose en las sombras para coordinar la resistencia en Mantooine. La interacción entre la nobleza de la causa rebelde y la crisis de conciencia de Moore es el motor emocional de la obra. El cómic explora la idea de que no todos los que visten el uniforme imperial son malvados por naturaleza, sino que muchos son burócratas o soldados que creen estar sirviendo al orden, hasta que la realidad de la tiranía se vuelve innegable.
El antagonista principal es el Barón Orman Tagge, un personaje rescatado de las primeras etapas de los cómics de Marvel de los años 70. Tagge representa la ambición aristocrática dentro del Imperio; es un hombre que busca el favor del Emperador Palpatine y que ve en la pacificación de Mantooine una oportunidad para ascender en la jerarquía, compitiendo incluso con la influencia de Darth Vader. Su presencia añade una capa de intriga política, mostrando las luchas de poder internas que debilitan al Imperio desde dentro.
Visualmente, el trabajo de June Brigman aporta una claridad narrativa excepcional. Su estilo, caracterizado por líneas limpias y una gran expresividad en los rostros, ayuda a enfatizar el drama humano por encima del espectáculo pirotécnico. Los diseños de los entornos de Mantooine y la tecnología imperial mantienen la estética establecida en las películas, pero con un toque sucio y desgastado que refuerza la sensación de opresión.
*Star Wars: Río del Caos* es, en esencia, una historia sobre la pérdida de la inocencia y la toma de decisiones difíciles en tiempos de guerra. No busca redefinir el canon, sino expandir la comprensión del lector sobre cómo la Rebelión lograba ganar adeptos no solo mediante la propaganda, sino a través de los errores y la crueldad del propio sistema imperial. Es una pieza de coleccionista que destaca por su guion sólido y su enfoque en personajes que, a pesar de no tener sables de luz, luchan batallas internas igual de trascendentales para el destino de la galaxia.