Star Wars: Rebelión es una serie de cómics fundamental dentro del antiguo Universo Expandido (ahora bajo el sello *Legends*), publicada originalmente por la editorial Dark Horse Comics entre los años 2006 y 2008. Esta cabecera nació como la continuación directa de la serie *Star Wars: Imperio*, manteniendo la numeración interna en muchos aspectos y conservando el enfoque de drama bélico y espionaje que caracterizó a su predecesora. La serie consta de 16 números y se sitúa cronológicamente en el periodo inmediatamente posterior a la Batalla de Yavin, situando al lector en un momento de incertidumbre galáctica donde la Alianza Rebelde, a pesar de haber destruido la Estrella de la Muerte, se encuentra en una posición extremadamente vulnerable frente a las represalias del Imperio Galáctico.
La narrativa de *Rebelión* se aleja de la estructura clásica de la "fantasía heroica" para adentrarse en las complejidades logísticas, morales y políticas de una guerra civil. El guion, liderado principalmente por Rob Williams, se centra en la idea de que la victoria en Yavin no fue el final de la lucha, sino el inicio de una persecución implacable. La Alianza no es todavía la fuerza organizada que veremos en *El Retorno del Jedi*, sino un grupo de células dispersas que intentan sobrevivir mientras buscan un nuevo hogar y aliados en sistemas que temen la bota imperial.
Uno de los pilares narrativos de la serie es el arco titulado "Mi hermano, mi enemigo". En él, la historia explora el pasado de Luke Skywalker a través de la figura de Janek "Tank" Sunber, un amigo de la infancia de Tatooine que, a diferencia de Luke, se unió a la Academia Imperial y ahora sirve como oficial del Imperio. Este conflicto personal sirve para humanizar el bando imperial y plantear dilemas sobre la lealtad, el deber y cómo los caminos de dos jóvenes con orígenes idénticos pueden divergir drásticamente debido a las circunstancias políticas. La tensión entre Luke y Sunber aporta una capa de profundidad emocional que rara vez se veía en los cómics de la época, alejándose de los arquetipos de héroes y villanos unidimensionales.
Otro arco significativo es "El gambito de Ahakista", donde la serie introduce a Wyl Tarson, un espía rebelde infiltrado en la organización criminal de Jabba el Hutt. Esta trama expande el universo hacia el género del *thriller* de espionaje, mostrando que la Rebelión debe ensuciarse las manos y realizar alianzas incómodas para obtener información crítica. Aquí, personajes clásicos como la Princesa Leia y Han Solo desempeñan roles estratégicos, pero el peso de la acción recae a menudo en personajes originales que permiten al lector sentir que nadie está a salvo, aumentando la sensación de peligro real.
La serie también es recordada por su participación en el evento *Vector*, un ambicioso *crossover* que conectó cuatro eras distintas de la cronología de Star Wars (Caballeros de la Antigua República, Tiempos Oscuros, Rebelión y Legado) a través de un artefacto antiguo y una maldición Jedi/Sith. En los números correspondientes a *Rebelión*, vemos cómo los protagonistas deben lidiar con una amenaza sobrenatural que choca frontalmente con la tecnología y la guerra convencional que define su realidad cotidiana.
Visualmente, el cómic destaca por el trabajo de artistas como Brandon Badeaux y Michel Lacombe, quienes optan por un estilo detallado y realista. El diseño de producción respeta escrupulosamente la estética de la trilogía original, desde el desgaste de las naves X-Wing hasta la arquitectura brutalista de las instalaciones imperiales, pero añade una atmósfera más sombría y sucia, acorde con el tono de desesperación de la resistencia.
En resumen, *Star Wars: Rebelión* es una obra imprescindible para entender la transición de la Alianza Rebelde desde una pequeña insurgencia hasta una fuerza capaz de desafiar al Emperador. Es un cómic que prioriza el desarrollo de personajes y la intriga política por encima de los duelos de sables de luz, ofreciendo una visión madura y cruda de lo que significa luchar contra un régimen totalitario cuando las probabilidades de éxito son mínimas. Su cancelación tras 16 números dejó algunas tramas abiertas, pero su legado permanece como uno de los retratos más fieles y complejos