*Star Wars: Obsession* es una miniserie de cinco números publicada originalmente por Dark Horse Comics entre finales de 2004 y principios de 2005. Escrita por Haden Blackman e ilustrada por Brian Ching, esta obra se sitúa cronológicamente en los meses finales de las Guerras Clon, funcionando como un puente narrativo directo hacia los eventos de *La venganza de los Sith*. Dentro del ecosistema de lo que hoy conocemos como el sello *Legends*, este cómic destaca por profundizar en la psicología de Obi-Wan Kenobi y su compleja relación con los antagonistas del conflicto.
La premisa central de la obra gira en torno a la fijación, casi patológica, de Obi-Wan Kenobi con la asesina tenebrosa Asajj Ventress. Tras los eventos ocurridos en entregas previas de la serie regular *Republic*, el Consejo Jedi y la República dan por muerta a Ventress. Sin embargo, Kenobi, guiado por una mezcla de intuición y visiones, está convencido de que su némesis sigue con vida y que representa una amenaza latente que debe ser neutralizada. Esta convicción lo lleva a actuar al margen de las órdenes directas de sus superiores, sumergiéndose en una búsqueda personal que roza la insensatez.
El guion de Blackman utiliza esta "obsesión" para explorar un lado menos estoico de Obi-Wan. Aquí no vemos al diplomático impecable de las películas, sino a un hombre agotado por años de guerra, cuya determinación por encontrar a Ventress comienza a preocupar a sus aliados. En este contexto, Anakin Skywalker asume un rol fundamental. A diferencia de otras historias donde Anakin es el impulsivo, en *Obsession* actúa a menudo como la voz de la razón, intentando traer a su maestro de vuelta al camino del equilibrio, aunque finalmente decide acompañarlo por lealtad inquebrantable.
La trama arranca en el planeta Trigalis, donde la búsqueda de pistas sobre el paradero de Ventress lleva a los protagonistas a enfrentarse a cazarrecompensas y a sumergirse en los bajos fondos de la galaxia. La narrativa escala rápidamente cuando entra en escena el Conde Dooku, quien mantiene sus propios planes para Ventress, y el temible cazarrecompensas Gen'Dai, Durge. Este último aporta las secuencias de acción más viscerales del cómic, sirviendo como una fuerza de la naturaleza casi imparable que pone a prueba las habilidades de combate de los Jedi.
Uno de los puntos fuertes de la obra es cómo gestiona la tensión entre los personajes. La dinámica entre Obi-Wan y Anakin está en su punto de mayor madurez antes de la caída definitiva del joven Skywalker. Se percibe una camaradería forjada en el fuego, pero también las grietas que la guerra ha dejado en ambos. Por otro lado, la figura de Asajj Ventress se maneja con un aura de misterio constante; es una sombra que acecha la narrativa, representando el fracaso de Obi-Wan por redimirla o eliminarla definitivamente.
Visualmente, el trabajo de Brian Ching es dinámico y característico de la era de Dark Horse. Su estilo se aleja del realismo fotográfico para abrazar una estética más expresiva, ideal para las coreografías de sables de luz y las batallas espaciales. El diseño de los personajes respeta la iconografía de las precuelas, pero añade un nivel de desgaste físico que refuerza la sensación de que el conflicto galáctico está llegando a su fin. Los escenarios, desde los suburbios industriales hasta el mundo cementerio de Boz Pity, están detallados de