Star Wars – Obi-Wan y Anakin

Situada cronológicamente entre los eventos de *La Amenaza Fantasma* y *El Ataque de los Clones*, la miniserie de cinco números "Star Wars: Obi-Wan y Anakin", publicada por Marvel Comics en 2016, se erige como una pieza fundamental para comprender la compleja transición de la relación entre el maestro Jedi y su joven aprendiz. Escrita por el prolífico Charles Soule y con el arte detallado de Marco Checchetto, esta obra se aleja de las grandes batallas galácticas para ofrecer un estudio de personajes íntimo, atmosférico y políticamente cargado.

La trama arranca tres años después de la Batalla de Naboo. Un Anakin Skywalker de doce años, sumido en una profunda crisis de identidad y dudas sobre su lugar en la Orden Jedi, acompaña a Obi-Wan Kenobi a un remoto planeta llamado Carnelion IV. Han acudido allí respondiendo a una antigua señal de auxilio Jedi, solo para encontrarse con un mundo devastado, cubierto por una densa niebla tóxica y fragmentado por una guerra civil interminable entre dos facciones: los "Abiertos" y los "Cerrados". En este escenario post-apocalíptico, donde la tecnología ha retrocedido a una estética casi *steampunk* de naves de vapor y armas rudimentarias, los protagonistas deben navegar un conflicto donde nadie recuerda ya el origen del odio mutuo.

El núcleo narrativo del cómic se divide en dos hilos temporales que se entrelazan con maestría. Por un lado, el presente en Carnelion IV funciona como una prueba de fuego para la dinámica entre maestro y alumno. Obi-Wan, todavía un maestro joven y algo rígido en su adhesión al Código Jedi, lucha por conectar con un niño que posee un talento abrumador pero que se siente alienado por la frialdad de la Orden. La interacción entre ambos es tensa y reveladora; no vemos aún a los hermanos de armas de las Guerras Clon, sino a dos extraños unidos por una promesa hecha a un hombre muerto (Qui-Gon Jinn) que intentan encontrar un lenguaje común.

Por otro lado, la obra utiliza *flashbacks* estratégicos situados en Coruscant. Estas secuencias son, quizás, el aspecto más fascinante del cómic, ya que muestran las primeras semillas de la manipulación del Canciller Palpatine sobre el joven Skywalker. Mientras los Jedi ven en Anakin un "problema" o una "profecía", Palpatine le ofrece validación, llevándolo a los niveles inferiores de la capital para mostrarle las injusticias que la Orden ignora. Estos momentos subrayan la vulnerabilidad emocional de Anakin y la sutil maestría con la que Darth Sidious comienza a socavar la autoridad de Obi-Wan mucho antes de que estalle la guerra.

Visualmente, el trabajo de Marco Checchetto es excepcional. Su diseño de Carnelion IV es único dentro del canon de Star Wars, aportando una identidad visual que mezcla lo desolado con lo majestuoso. El nivel de detalle en las expresiones faciales es crucial, permitiendo que el lector perciba la incertidumbre en los ojos de Anakin y la determinación preocupada de Obi-Wan sin necesidad de diálogos excesivos. El color de Andres Mossa complementa esta visión, utilizando una paleta de tonos apagados y brumosos que refuerzan la sensación de un mundo que se apaga.

"Star Wars: Obi-Wan y Anakin" no es solo una aventura de supervivencia en un planeta hostil; es un examen sobre la pedagogía Jedi, el peso de las expectativas y la fragilidad de los lazos familiares. La obra logra responder a una pregunta implícita en la trilogía de precuelas: ¿por qué Anakin consideró dejar la Orden tan temprano? Al explorar este periodo de silencio narrativo, Soule y Checchetto aportan una profundidad trágica a la caída posterior del Elegido, presentando a un Obi-Wan que, a pesar de sus mejores intenciones, no termina de comprender la naturaleza del fuego que intenta domesticar. Es una lectura esencial para quienes buscan entender la arquitectura emocional que sostiene el conflicto central de la saga Skywalker.

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