Star Wars: La caza de Vader (título original: *Vader’s Quest*) es una miniserie de cuatro números publicada originalmente por Dark Horse Comics en 1999, escrita por Darko Macan e ilustrada por el legendario Dave Gibbons. Esta obra se sitúa cronológicamente en un punto de inflexión crítico dentro de la cronología de la saga: el periodo inmediatamente posterior a la destrucción de la primera Estrella de la Muerte en la Batalla de Yavin, situándose entre los eventos de *Una nueva esperanza* y *El Imperio contraataca*.
La premisa central del cómic se aleja de las grandes batallas espaciales para centrarse en una obsesión personal y política. Darth Vader, tras haber sobrevivido a la explosión de la estación espacial, se encuentra en una posición de vulnerabilidad ante el Emperador Palpatine. El fracaso imperial requiere un chivo expiatorio, y Vader sabe que su única forma de redención —y de supervivencia dentro de la jerarquía Sith— es encontrar al piloto rebelde responsable de disparar los torpedos de protones que aniquilaron el arma definitiva del Imperio.
La narrativa se estructura como un *thriller* de persecución y espionaje galáctico. Vader no solo busca a un enemigo del Estado; busca una identidad. En este punto de la historia, el Lord Sith desconoce que el piloto es su propio hijo, pero la conexión que sintió a través de la Fuerza durante la batalla le indica que este individuo no es un insurgente ordinario. Para lograr su objetivo, Vader pone precio a la cabeza del piloto y despliega una red de informantes, cazarrecompensas y espías que recorren los bajos fondos de la galaxia, creando un clima de paranoia absoluta.
Paralelamente, la historia sigue los pasos de un joven Luke Skywalker que intenta asimilar su nuevo estatus como héroe de la Alianza Rebelde. Luke es enviado a una misión diplomática al planeta Jazbina, un mundo que sufre bajo el yugo imperial. Lo que comienza como una tarea de reclutamiento se convierte rápidamente en una trampa mortal. El cómic explora magistralmente el contraste entre la inexperiencia de Luke, quien aún está aprendiendo los caminos de la Fuerza, y la implacable maquinaria de búsqueda que Vader ha puesto en marcha.
Uno de los puntos más destacados de esta obra es el guion de Darko Macan, quien logra capturar la voz autoritaria y amenazante de Vader, mostrándolo no solo como un guerrero, sino como un estratega que utiliza el miedo como su principal herramienta de interrogatorio. La trama introduce personajes secundarios memorables, como Jal Te Gniev, un oficial imperial caído en desgracia cuya ambición y resentimiento sirven de motor para varios de los giros argumentales de la obra.
En el apartado visual, contar con Dave Gibbons (famoso por su trabajo en *Watchmen*) eleva el cómic a un nivel superior. Gibbons aporta un estilo limpio, detallado y clásico que respeta escrupulosamente la estética de la trilogía original. Su capacidad para narrar la acción de forma clara y su diseño de escenarios alienígenas dotan a la historia de una atmósfera cinematográfica. El dibujo de Gibbons logra transmitir la escala imponente de Vader y la vulnerabilidad de los ciudadanos de a pie que se ven atrapados en el fuego cruzado entre el Imperio y la Rebelión.
*La caza de Vader* es, en esencia, una exploración de las consecuencias del éxito y del fracaso. Para la Alianza, la victoria en Yavin trajo esperanza, pero también los convirtió en el objetivo prioritario de una purga sistemática. Para Vader, la búsqueda del piloto se convierte en una misión que roza