Star Wars – Darth Vader – Lord Oscuro

Star Wars: Darth Vader – Lord Oscuro (conocida originalmente como *Darth Vader: Dark Lord of the Sith*), publicada por Marvel Comics entre 2017 y 2019, representa uno de los pilares narrativos más sólidos del nuevo canon de la franquicia. Escrita por Charles Soule e ilustrada por Giuseppe Camuncoli, esta serie de 25 números se aleja de la versión consolidada y casi mítica del villano que vimos en la trilogía original para centrarse en un periodo mucho más vulnerable, violento y formativo: los instantes inmediatamente posteriores al final de *La Venganza de los Sith*.

La historia comienza en el preciso segundo en que Darth Vader despierta en su armadura negra y recibe la noticia de la muerte de Padmé Amidala. A diferencia de otras aproximaciones al personaje, Soule decide explorar el "Año Uno" de Vader. Aquí no encontramos al comandante supremo de la Flota Imperial que impone respeto con un simple gesto, sino a un aprendiz herido, lleno de odio hacia sí mismo y hacia su maestro, que debe aprender a habitar un cuerpo que es, a la vez, su soporte vital y su prisión.

El primer arco argumental establece el tono de la serie al centrarse en una misión fundamental: la obtención de su sable de luz rojo. Según la mitología establecida en este volumen, un Lord Sith no recibe su arma, sino que debe arrebatársela a un Jedi, derrotarlo en combate y "hacer sangrar" el cristal Kyber mediante la imposición de su voluntad y su dolor. Esta búsqueda inicial no solo sirve para mostrar la brutalidad de Vader, sino también para subrayar su aislamiento; es un paria que ya no pertenece a la Orden Jedi, pero que aún no ha encontrado su lugar en la jerarquía del naciente Imperio Galáctico.

A medida que la trama avanza, la serie profundiza en la creación y el liderazgo del Inquisitorius, el grupo de usuarios de la Fuerza dedicados a cazar a los supervivientes de la Orden 66. A través de esta subtrama, el cómic explora la dinámica de poder entre Vader y el Emperador Palpatine. La relación no se presenta como una colaboración, sino como un juego psicológico de manipulación constante donde Sidious pone a prueba la lealtad y la resistencia de su aprendiz de formas extremadamente crueles. Vader debe demostrar que es digno del título de Lord Sith mientras lidia con los fantasmas de Anakin Skywalker, que se manifiestan no como remordimientos, sino como debilidades que debe extirpar.

Uno de los mayores aciertos de la obra es cómo expande el lore de la Fuerza. Soule introduce conceptos sobre la naturaleza del Lado Oscuro y la conexión espiritual con los cristales Kyber que añaden capas de complejidad a la mística de Star Wars. El lector acompaña a Vader en viajes tanto físicos como metafísicos, destacando especialmente el arco final centrado en la construcción de su fortaleza en Mustafar. Este castillo no es solo una base de operaciones, sino un nexo de energía oscura diseñado para un propósito mucho más personal y oscuro que la simple estrategia militar.

Visualmente, el trabajo de Giuseppe Camuncoli es excepcional. Su dibujo logra transmitir la pesadez de la armadura de Vader y la agilidad letal que aún conserva. El diseño de los nuevos mundos y de los Jedi supervivientes —que varían desde bibliotecarios hasta guerreros endurecidos— aporta una frescura visual que complementa la narrativa densa de Soule. Las secuencias de combate son dinámicas y crudas, enfatizando que, en este punto de la cronología, Vader es una fuerza de la naturaleza desatada, menos refinada pero mucho más impredecible.

En conclusión, *Star Wars: Darth Vader – Lord Oscuro* es una tragedia griega ambientada en una galaxia muy lejana. Es la crónica de una transformación total: el paso de un hombre destrozado por la pérdida a un icono del terror absoluto. Para cualquier lector interesado en la psicología del villano más famoso del cine, este cómic es una lectura obligatoria que define con precisión qué significa realmente ser un Lord Oscuro de los Sith. Sin recurrir a la nostalgia fácil, la obra consigue que el lector entienda el peso de la máscara y el fuego que arde detrás de las lentes rojas del casco.

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