Star Wars: Chewbacca (Marvel Comics)
Tras la adquisición de Lucasfilm por parte de Disney y el reinicio del canon galáctico en el mundo de las viñetas, Marvel Comics lanzó una serie de miniseries centradas en los iconos de la trilogía original. Entre ellas destaca 'Star Wars: Chewbacca', una obra de cinco números publicada originalmente en 2015, escrita por Gerry Duggan e ilustrada por Phil Noto. Este cómic se aleja de las grandes batallas espaciales para ofrecer una historia íntima, de corte casi "western", que explora la figura del wookiee más famoso de la galaxia cuando se ve obligado a actuar de forma independiente, lejos de la sombra de Han Solo.
La trama se sitúa cronológicamente poco después de los eventos de *Una nueva esperanza* (Episodio IV). Chewbacca se encuentra en una misión personal a bordo de un ala-A cuando un fallo técnico lo obliga a realizar un aterrizaje de emergencia en el planeta Andelm IV, un mundo minero remoto y polvoriento bajo el control indirecto del Imperio Galáctico. Lo que comienza como un intento de reparar su nave para regresar con la Alianza Rebelde se convierte rápidamente en una misión de rescate y justicia social.
El núcleo narrativo de la obra es la relación entre Chewbacca y Zarro, una joven y astuta habitante local que huye de la servidumbre. El padre de Zarro ha sido esclavizado por un cacique local llamado Jaark, quien explota las minas del planeta para beneficio propio y del Imperio. Al encontrarse con el imponente wookiee, Zarro ve en él no solo a un guerrero capaz, sino la única esperanza para liberar a su gente. A pesar de la barrera lingüística —ya que Chewbacca solo se comunica en Shyriiwook—, ambos desarrollan un vínculo basado en la necesidad mutua y un sentido compartido de la rectitud.
Uno de los mayores desafíos técnicos y aciertos de este cómic es cómo maneja el protagonismo de un personaje que no habla el idioma básico. Gerry Duggan opta por no traducir los gruñidos de Chewbacca mediante cajas de texto o subtítulos. En su lugar, la narrativa se apoya totalmente en la expresividad visual y en las reacciones de Zarro, quien interpreta las intenciones del wookiee para el lector. Esto refuerza la mística del personaje y demuestra su inteligencia y empatía sin necesidad de palabras. Chewbacca no es presentado simplemente como el "músculo" del grupo, sino como un estratega veterano con un código de honor inquebrantable.
El apartado artístico de Phil Noto es fundamental para el éxito de esta propuesta. Su estilo, caracterizado por un trazo limpio y una paleta de colores suaves y atmosféricos, otorga al cómic una estética cinematográfica y elegante. Noto logra dotar a Chewbacca de una humanidad asombrosa a través de su mirada y lenguaje corporal, permitiendo que el lector comprenda sus emociones —desde la frustración hasta la ternura— sin ambigüedades. Los entornos de Andelm IV, con sus minas opresivas y paisajes desérticos, están renderizados con un nivel de detalle que sumerge al lector en el borde exterior de la galaxia.
En cuanto al conflicto, la historia evita los tropos habituales de los Sith y los Jedi para centrarse en una lucha más terrenal: la opresión de los trabajadores y la corrupción local. El villano, Jaark, representa la cara más mundana y mezquina de la influencia imperial, lo que permite que las acciones de Chewbacca se sientan heroicas a una escala humana. El cómic también ofrece breves pero significativos vistazos al pasado del wookiee, recordando su historia de esclavitud bajo el Imperio, lo que justifica su motivación inmediata para ayudar a Zarro y su padre.
En resumen, 'Star Wars: Chewbacca' es una pieza esencial para entender la relevancia del personaje más allá de su rol como copiloto del Halcón Milenario. Es una historia de autodescubrimiento y altruismo que utiliza el formato del cómic para superar las limitaciones lingüísticas del protagonista, entregando una aventura autoconclusiva, visualmente impecable y emocionalmente satisfactoria que respeta profundamente la esencia del "gigante noble" creado por George Lucas.