Star Wars: Ala-X Escuadrón Pícaro (conocida originalmente como *X-Wing Rogue Squadron*) representa uno de los pilares fundamentales de la narrativa gráfica dentro del antiguo Universo Expandido de Star Wars, ahora bajo el sello *Legends*. Publicada originalmente por Dark Horse Comics a mediados de los años 90, esta serie se aleja de la mística de la Fuerza y los sables de luz para sumergir al lector en las trincheras del espacio, ofreciendo una perspectiva militarista y técnica de la guerra civil galáctica.
La trama se sitúa cronológicamente poco después de los eventos de *El Retorno del Jedi*. Tras la victoria en la Batalla de Endor y la muerte del Emperador Palpatine, la Alianza Rebelde se encuentra en un proceso de transición para convertirse en la Nueva República. Sin embargo, el Imperio Galáctico no ha desaparecido; se ha fragmentado en diversos remanentes liderados por señores de la guerra y oficiales de alto rango que se niegan a ceder el control de sus sectores. En este escenario de inestabilidad política y conflicto constante, el Escuadrón Pícaro se erige como la punta de lanza de la nueva democracia.
El protagonista indiscutible es Wedge Antilles, el único piloto que sobrevivió a los ataques contra las dos Estrellas de la Muerte. Antilles asume el mando de esta unidad de élite con una misión clara: demostrar que el Escuadrón Pícaro es mucho más que un grupo de pilotos talentosos; es un símbolo de esperanza y una herramienta de precisión táctica. A diferencia de otras obras de la franquicia, el cómic pone un énfasis especial en la camaradería, el entrenamiento y la logística militar. Los miembros del escuadrón no son figuras invulnerables, sino hombres y mujeres de diversas especies que enfrentan el miedo, el agotamiento y la pérdida en cada salida al hiperespacio.
La estructura narrativa de la serie se divide en varios arcos argumentales interconectados, como *La oposición rebelde*, *El asunto fantasma* o *Campo de batalla: Tatooine*. Cada arco explora diferentes facetas del conflicto: desde misiones de infiltración y espionaje en mundos ocupados, hasta batallas espaciales a gran escala donde la estrategia de vuelo y el conocimiento técnico de los cazas T-65 Ala-X son determinantes para la supervivencia. La serie introduce antagonistas memorables, como la astuta Ysanne Isard, directora de la Inteligencia Imperial, cuya presencia añade una capa de intriga política y suspense que eleva el tono de la obra.
Visualmente, el cómic destaca por su capacidad para capturar la velocidad y el caos de los combates estelares. Los artistas que pasaron por la cabecera, entre los que destaca el fallecido Edvin Biuković, lograron dotar a las naves de un realismo mecánico impresionante, respetando el diseño industrial característico de la trilogía original pero aportando un dinamismo propio del medio impreso. El diseño de personajes también es notable, logrando que cada piloto del escuadrón tenga una identidad visual y una personalidad distintiva, algo vital en una serie con un reparto coral tan amplio.
El guion, liderado en gran parte por Michael A. Stackpole (quien también escribió las novelas homónimas), equilibra con maestría el desarrollo de personajes con la acción pura. Se exploran temas como la redención de antiguos oficiales imperiales, las dificultades de establecer un gobierno legítimo en tiempos de guerra y el peso psicológico del mando. No se trata solo de disparar láseres; se trata de las consecuencias de esas acciones y del sacrificio necesario para reconstruir una galaxia en ruinas.
En resumen, *Star Wars: Ala-X Escuadrón Pícaro* es una lectura esencial para quienes buscan una visión más madura y técnica del conflicto galáctico. Es un cómic que celebra la ingeniería, la valentía del soldado común y la complejidad de la guerra. Al centrarse en los pilotos y sus máquinas, la obra logra expandir el universo de Star Wars hacia el género de la ciencia ficción militar, consolidándose como una pieza clave para entender la transición de la Rebelión a la Nueva República sin depender de la figura del Jedi.