Dentro del vasto ecosistema de las viñetas que expanden el universo creado por Joss Whedon, la serie limitada titulada simplemente 'Spike', publicada originalmente por IDW Publishing entre 2010 y 2011, se erige como la obra definitiva para comprender la transición del vampiro con alma desde los eventos de la serie televisiva *Angel* hacia su integración en la continuidad de *Buffy the Vampire Slayer*. Escrita por Brian Lynch y con el arte de Franco Urru, esta miniserie de ocho números no es solo un complemento narrativo, sino un estudio de personaje profundo que logra capturar la esencia punk, cínica y heroica de William el Sanguinario.
La trama sitúa a Spike en un escenario tan vibrante como decadente: Las Vegas. Tras los catastróficos eventos de *Angel: After the Fall*, el protagonista decide alejarse de la sombra de Angel y de la responsabilidad de ser un "campeón" bajo las órdenes de otros. En la ciudad del pecado, Spike ha establecido su propia base de operaciones, operando desde una nave espacial (un elemento heredado de sus interacciones previas con naves de tecnología demoníaca) y rodeado de un elenco de secundarios tan bizarros como entrañables. Entre ellos destacan Beck, una joven piroquinética con un pasado traumático, y Betta George, un pez telepático que aporta un contrapunto intelectual y cómico a la impulsividad del vampiro.
El conflicto central de la obra arranca cuando el pasado de Spike, personificado en su forma más caótica y peligrosa, regresa para atormentarlo. La aparición de Drusilla, su creadora y antiguo amor, actúa como el catalizador de la historia. Sin embargo, no se trata de un simple reencuentro nostálgico. La presencia de Drusilla en Las Vegas está vinculada a una amenaza mayor que pone en jaque la frágil estabilidad que Spike ha construido. A esto se suma la intervención de fuerzas externas que buscan explotar la naturaleza única de Spike: un vampiro que posee un alma pero que se niega a seguir el camino de la redención tradicional y melancólica que caracteriza a otros de su especie.
Narrativamente, Brian Lynch demuestra un dominio absoluto de la "voz" del personaje. El guion está repleto del ingenio mordaz y los modismos británicos que James Marsters popularizó en la pantalla, pero el formato cómic permite explorar los monólogos internos de Spike de una manera que la televisión no podía. Aquí vemos a un hombre (o lo que queda de él) que lucha contra su propia naturaleza depredadora mientras intenta proteger a aquellos que considera bajo su responsabilidad, todo ello mientras mantiene una fachada de indiferencia absoluta.
Visualmente, el trabajo de Franco Urru complementa la atmósfera de la serie. Su estilo, que oscila entre el realismo sucio y el dinamismo propio del género de superhéroes, captura perfectamente la estética de Las Vegas nocturna. Los neones, las sombras alargadas y el diseño de las criaturas demoníacas refuerzan la sensación de que Spike se mueve en un mundo que es mitad noir y mitad fantasía urbana. La narrativa visual es fluida, destacando especialmente en las secuencias de acción donde la brutalidad de Spike se despliega sin las restricciones presupuestarias de una producción televisiva.
Un aspecto fundamental de este cómic es su función como puente canónico. Durante mucho tiempo, los derechos de los personajes estuvieron divididos entre diferentes editoriales, y esta serie fue el vehículo necesario para cerrar las tramas abiertas en IDW y preparar el terreno para que Spike se uniera al elenco principal de la "Octava Temporada" de Buffy publicada por Dark Horse. Por ello, el cómic aborda temas de identidad y pertenencia: ¿Es Spike un héroe por derecho propio o solo un satélite en la vida de las Cazadoras?
En conclusión, 'Spike' es una lectura obligatoria para los seguidores del Buffyverso y una excelente puerta de entrada para los lectores de cómics que buscan una historia de redención atípica. Sin caer en sentimentalismos innecesarios, la obra ofrece una visión cruda y honesta de un personaje que, a pesar de estar muerto, rebosa más humanidad que la mayoría de los vivos. Es un relato sobre encontrar un propósito en el caos, sobre la lealtad hacia los marginados y sobre la constante batalla por definir quiénes somos, independientemente de los errores cometidos en el pasado. Todo ello envuelto en una estética de serie negra con tintes sobrenaturales que mantiene el ritmo hasta su última página.