Southern Bastards 1 al 14

*Southern Bastards*, la obra maestra de Jason Aaron y Jason Latour publicada por Image Comics, es una de las disecciones más crudas, violentas y honestas del sur de los Estados Unidos jamás plasmadas en el noveno arte. A lo largo de sus primeros 14 números, la serie se aleja de los clichés románticos de la hospitalidad sureña para sumergirse en el género *Southern Gothic* más puro, donde el polvo, la sangre y el fútbol americano de instituto forman una trinidad indivisible.

La historia se sitúa en el condado de Craw, Alabama, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido bajo un sol abrasador y donde la ley no emana de los juzgados, sino del campo de entrenamiento de los Runnin' Rebs. El relato comienza con el regreso de Earl Tubb, un hombre de avanzada edad y pocas palabras que vuelve a su hogar ancestral tras cuarenta años de ausencia con el único propósito de vaciar la casa de su difunto padre. Su padre no era un hombre cualquiera: fue el sheriff más temido y respetado de Craw, un hombre que imponía el orden con un enorme garrote de madera.

Earl intenta pasar desapercibido, pero Craw County no permite la neutralidad. El pueblo está bajo el control absoluto de Euless Boss, conocido simplemente como "Coach Boss". Boss no es solo el entrenador del equipo de fútbol local; es el dueño de las voluntades, los negocios y las vidas de los habitantes. En Craw, ganar el campeonato estatal justifica cualquier pecado, y Boss ha ganado muchos. El conflicto estalla cuando Earl, incapaz de ignorar la podredumbre moral que asfixia a sus antiguos vecinos, decide empuñar el viejo garrote de su padre, desencadenando una espiral de violencia que redefine el concepto de justicia fronteriza.

A partir del quinto número, la narrativa da un giro magistral. Tras establecer las bases del conflicto en el primer arco, Aaron y Latour deciden no avanzar linealmente, sino profundizar en la psique del antagonista. Se nos presenta el origen de Euless Boss, mostrando su ascenso desde la miseria más absoluta y el maltrato sistemático hasta convertirse en el monarca absoluto del condado. Este tramo de la historia es fundamental para entender que en *Southern Bastards* no hay villanos de caricatura, sino hombres moldeados por un entorno hostil que premia la brutalidad y castiga la debilidad.

El tercer arco, que abarca hasta el número 14, expande el tablero de juego con la llegada de Roberta Tubb, la hija de Earl y veterana de guerra. Su presencia introduce una nueva dinámica de tensión: una fuerza externa, entrenada y disciplinada, que entra en colisión con la estructura feudal de Coach Boss. Mientras tanto, el pueblo se prepara para el partido más importante de la temporada, un evento que sirve como catalizador para que las rencillas internas, las traiciones y los secretos enterrados bajo las gradas del estadio salgan a la luz.

Visualmente, el trabajo de Jason Latour es inseparable de la escritura de Aaron. Su estilo es sucio, expresivo y visceral. El uso del color es narrativo: los rojos intensos dominan las escenas de violencia y pasión, mientras que los tonos ocres y polvorientos transmiten la decadencia de un pueblo que se cae a pedazos. Latour logra que el lector sienta el calor, el olor a barbacoa y el sabor metálico de la sangre en cada página.

En estos 14 números, *Southern Bastards* se consolida como una tragedia griega ambientada en la América profunda. No es solo una historia sobre la corrupción o el deporte; es una reflexión sobre el peso de la herencia familiar, la naturaleza cíclica de la violencia y cómo el orgullo puede convertirse en una prisión. Es un cómic que no ofrece concesiones ni finales felices fáciles, centrándose en la lucha de individuos rotos contra un sistema que ellos mismos ayudaron a construir. La obra es un puñetazo en el estómago que cuestiona qué significa realmente pertenecer a un lugar y hasta dónde se está dispuesto a llegar para defender, o destruir, un legado.

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