La obra 'Sol -Humor- 1-2' constituye una de las cumbres de la narrativa gráfica española de finales del siglo XX, consolidando a su autor, Juan Carlos Eguillor, como un cronista imprescindible de la modernidad urbana. Esta recopilación, dividida en dos volúmenes, recoge las peripecias vitales e intelectuales de Sol, un personaje que nació en las páginas de *El País Semanal* y que rápidamente se convirtió en un icono de la sofisticación, la ironía y el desencanto de una época de transición cultural en España.
El cómic no se estructura bajo una narrativa de acción convencional, sino que se despliega a través de una sucesión de viñetas y tiras donde el diálogo y la reflexión interna priman sobre el movimiento físico. La protagonista, Sol, es una mujer joven, culta, independiente y profundamente urbana que reside en el barrio de Argüelles, en Madrid. A través de su mirada, Eguillor construye un retrato fidedigno y, a menudo, mordaz de la burguesía ilustrada y de los sectores creativos de la capital durante los años ochenta y noventa.
En el primer volumen, se establecen las bases del universo de Sol. El lector es introducido en su cotidianidad, marcada por visitas a galerías de arte, cenas con amigos intelectuales, paseos por el Parque del Oeste y una constante búsqueda de sentido en un entorno que oscila entre la vanguardia y la frivolidad. El humor de Eguillor en esta etapa es sutil, basado en la observación de las contradicciones humanas y en la deconstrucción de los discursos pretenciosos. Sol funciona como un espejo en el que se refleja una sociedad que intenta ser moderna mientras lidia con sus propias inseguridades y con el peso de una tradición que aún no ha desaparecido del todo.
El segundo volumen profundiza en esta línea, pero añade una capa de madurez y, en ocasiones, una melancolía más acentuada. Los temas se vuelven más introspectivos: la soledad en la gran ciudad, el paso del tiempo, la evolución de las relaciones interpersonales y la relación del individuo con el espacio público. Aquí, el dibujo de Eguillor alcanza una depuración técnica notable. Su estilo, heredero de la línea clara pero con una personalidad marcadamente vanguardista y minimalista, utiliza el espacio en blanco de manera magistral. Los fondos, aunque esquemáticos, logran evocar la atmósfera exacta de un Madrid que se siente vivo y, a la vez, extrañamente vacío.
Uno de los aspectos más destacados de 'Sol -Humor- 1-2' es la capacidad del autor para capturar el lenguaje de su tiempo. Los diálogos son afilados, llenos de referencias culturales que van desde la literatura clásica hasta las tendencias estéticas más efímeras del momento. Sin embargo, la obra evita caer en el localismo extremo; aunque Madrid es el escenario omnipresente, las inquietudes de Sol son universales: la búsqueda de la identidad, la necesidad de comunicación y la ironía como mecanismo de defensa ante una realidad que a menudo resulta incomprensible.
Visualmente, el cómic es un ejercicio de elegancia. Eguillor prescinde de lo superfluo para centrarse en la expresividad de los rostros y en la composición de la página. El uso del color, cuando aparece, es narrativo y emocional, reforzando el tono de cada escena. La disposición de las viñetas invita a una lectura pausada, casi contemplativa, que permite al lector saborear la carga intelectual de cada frase.
En conclusión, 'Sol -Humor- 1-2' no es solo un libro de humor gráfico; es un documento sociológico y artístico de primer orden. Juan Carlos Eguillor logró crear un personaje que, décadas después de su publicación original, sigue resultando vigente por su honestidad y su agudeza. Es una obra esencial para entender la evolución del cómic de autor en España y para disfrutar de una narrativa que confía en la inteligencia del lector, ofreciendo una visión del mundo donde la risa nace de la reflexión y la elegancia es la norma.