Sláine, creada por el guionista Pat Mills y la artista Angela Kincaid en 1983 para las páginas de la mítica revista británica *2000 AD*, representa la cumbre del género de espada y brujería dentro del noveno arte europeo. A diferencia de otros exponentes del género que beben directamente de la tradición de Robert E. Howard, Sláine se sumerge profundamente en las raíces de la mitología celta, específicamente en el Ciclo del Úlster y las leyendas irlandesas, para ofrecer una narrativa que es tanto un estudio antropológico fantástico como una epopeya de acción visceral.
La historia sigue las crónicas de Sláine Mac Roth, un guerrero de la tribu de los Sessair en la tierra de Tir Nan Og (la Tierra de los Jóvenes). Sláine no es un héroe convencional; es un paria, un exiliado que recorre un mundo prehistórico donde la magia es una fuerza elemental y los dioses caminan entre los mortales. El personaje se define por su dominio del hacha «Comecerebros» y, sobre todo, por su capacidad para canalizar la energía de la Tierra a través de lo que se denomina el «espasmo de furia» (*warp-spasm*). Este fenómeno, extraído directamente de las leyendas de Cú Chulainn, transforma su cuerpo en una masa grotesca y deforme de músculos y tendones, convirtiéndolo en una fuerza de la naturaleza imparable pero incontrolable.
El eje central de la obra es la lucha constante entre las tribus que adoran a la Diosa de la Tierra, Danu, y las fuerzas de la entropía y la opresión representadas por los Señores Drune y los Fomorios, seres demoníacos marinos que buscan esclavizar a la humanidad. A través de los ojos de Sláine, el lector explora un sistema de creencias donde el tiempo es circular y el sacrificio es una necesidad para la supervivencia del ecosistema espiritual. La narrativa de Mills evita los tropos del bien contra el mal absoluto, enfocándose en cambio en la preservación de las tradiciones antiguas frente a la corrupción del poder y la tiranía religiosa.
Un elemento distintivo del cómic es su estructura narrativa. Gran parte de las aventuras iniciales son relatadas por Ukko, un enano cínico, avaro y moralmente cuestionable que actúa como el cronista y compañero de Sláine. La voz de Ukko aporta un contrapunto de humor negro y realismo sucio a la grandilocuencia de las hazañas del guerrero, permitiendo que la obra transite entre la épica más absoluta y la sátira social. Esta dualidad es una de las señas de identidad de Pat Mills, quien utiliza el entorno fantástico para lanzar críticas veladas a la política y la religión contemporáneas.
Visualmente, *Sláine* ha sido un campo de experimentación para algunos de los mejores artistas de la industria. Aunque comenzó con un estilo de línea detallado en blanco y negro, la obra alcanzó su cenit artístico con la llegada de la pintura al óleo y el arte totalmente renderizado. La etapa de Simon Bisley en la saga «El Dios Cornudo» marcó un antes y un después en la historia del cómic, redefiniendo la estética del personaje con un estilo hiperbólico, visceral y pictórico que capturaba perfectamente la brutalidad del mundo celta. Otros artistas como Glenn Fabry, Clint Langley y Leonardo Manco han continuado este legado, manteniendo una calidad visual que enfatiza tanto la belleza mística de los paisajes como la crudeza de los combates.
En resumen, *Sláine* es una obra que trasciende la mera aventura de bárbaros. Es una exploración de la identidad cultural, la conexión con la naturaleza y la mitología como motor de la historia humana. A lo largo de sus décadas de publicación, ha logrado mantener una coherencia temática envidiable, consolidándose como una lectura imprescindible para entender la evolución del cómic adulto británico y la fantasía heroica moderna. Su enfoque en el folclore auténtico, despojado de las edulcoraciones de la fantasía clásica, lo convierte en un pilar fundamental de la narrativa gráfica contemporánea.