Siete

'Siete', la novela gráfica escrita y dibujada por Víctor Araque, con el color de Andrea Torres y publicada por la editorial Dibbuks, se erige como una de las propuestas más sólidas del *thriller* psicológico dentro del panorama del cómic español contemporáneo. La obra se aleja de los convencionalismos del género criminal para adentrarse en un terreno mucho más pantanoso: el de la moralidad humana, la culpa y la redención bajo presión extrema.

La premisa de 'Siete' arranca con un recurso clásico del suspense, pero ejecutado con una precisión narrativa notable. Siete personas, hombres y mujeres de distintas edades, extracciones sociales y trasfondos vitales, despiertan en una estancia cerrada y aséptica. No saben cómo han llegado allí, no recuerdan las últimas horas de su vida y, lo más inquietante, no parecen tener ningún vínculo aparente que los una. La desorientación inicial pronto se transforma en un pánico latente cuando comprenden que su confinamiento no es fruto del azar, sino un plan meticulosamente orquestado por una entidad o individuo cuya identidad permanece en las sombras.

A partir de este punto, la obra se desarrolla como un ejercicio de supervivencia tanto física como mental. Los personajes se ven obligados a participar en una suerte de "juego" o experimento social donde las reglas son tan difusas como peligrosas. A diferencia de otros relatos de supervivencia donde el enemigo es externo, en 'Siete' el verdadero antagonista reside en el pasado de cada uno de los protagonistas. La trama utiliza la estructura de la habitación cerrada para diseccionar la psique de los personajes, forzándolos a enfrentarse a sus propios secretos y a los pecados que creían haber dejado atrás.

El guion de Víctor Araque destaca por su capacidad para gestionar el ritmo. La tensión no es constante, sino que fluctúa, permitiendo momentos de introspección que son fundamentales para que el lector empatice —o deteste— a los integrantes del grupo. No hay héroes claros en esta historia; hay seres humanos falibles, egoístas y asustados. La interacción entre ellos es el motor que hace avanzar la narrativa, revelando poco a poco las capas de una trama que se vuelve más compleja a medida que se descubren las conexiones indirectas entre sus vidas.

En el apartado visual, Araque demuestra un dominio absoluto de la narrativa secuencial. Su dibujo, de trazo firme y expresivo, se centra en la gestualidad y el lenguaje corporal, elementos críticos en una obra donde el diálogo y la confrontación verbal son constantes. El diseño de los personajes es lo suficientemente distintivo para que el lector identifique rápidamente los arquetipos, pero lo suficientemente humano para evitar la caricatura.

Mención especial merece el trabajo de Andrea Torres en el color. La paleta cromática no es meramente decorativa, sino que actúa como una herramienta narrativa adicional. El uso de tonos fríos para el presente en la estancia cerrada contrasta con la calidez o la saturación de los *flashbacks*, ayudando al lector a situarse cronológicamente y subrayando la atmósfera opresiva de la situación actual. La iluminación juega un papel crucial, creando sombras que parecen acechar a los personajes tanto como sus propios remordimientos.

'Siete' no busca el impacto gratuito a través de la violencia explícita, aunque la hay cuando la trama lo requiere. Su fuerza reside en la violencia psicológica y en la duda constante. El cómic plantea preguntas incómodas sobre la justicia y la capacidad de perdón. ¿Es posible juzgar a alguien por sus actos pasados si estos han sido enterrados por el tiempo? ¿Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano cuando se le arrebata su zona de confort y se le enfrenta a sus peores miedos?

En conclusión, 'Siete' es un rompecabezas narrativo que exige la atención del lector. Es una obra que bebe de referentes cinematográficos como *Saw* o *Cube*, pero que logra encontrar su propia voz gracias a un enfoque mucho más centrado en el desarrollo de personajes y en la atmósfera de cine negro moderno. Es una lectura autoconclusiva, tensa y visualmente impecable que confirma a Víctor Araque como un autor capaz de manejar los mecanismos del suspense con una madurez envidiable. Una pieza imprescindible para los aficionados al cómic que buscan historias que trasciendan la acción superficial para explorar los rincones más oscuros de la condición humana.

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