Sherlock Holmes y los vampiros de Londres

Sherlock Holmes y los vampiros de Londres es una obra que se encuadra dentro de la ambiciosa línea editorial «1800» del sello francés Soleil, una colección dedicada a reimaginar los grandes mitos de la literatura decimonónica bajo un prisma de terror, fantasía o ciencia ficción. Escrita por el guionista Sylvain Cordurié y dibujada por el artista serbio Laci (Vladimir Krstić), esta novela gráfica se aleja del canon estrictamente racionalista de Sir Arthur Conan Doyle para sumergir al detective más famoso del mundo en una atmósfera de horror gótico y sobrenatural.

La trama se sitúa cronológicamente en un periodo fundamental de la cronología holmesiana: el «Gran Hiato». Tras el fatídico enfrentamiento con el profesor Moriarty en las cataratas de Reichenbach en 1891, el mundo entero da por muerto a Sherlock Holmes. Sin embargo, el detective ha sobrevivido y se encuentra oculto en París, operando bajo una identidad falsa para evitar que los restos de la organización de Moriarty den caza a sus seres queridos. Es en este estado de exilio autoimpuesto donde Holmes es localizado por una fuerza que no puede ignorar.

El punto de partida narrativo es la ruptura del escepticismo de Holmes. El detective es reclutado —bajo coacción y apelando a su sentido del deber hacia la Corona— para investigar una serie de brutales asesinatos en Londres que escapan a toda lógica criminal convencional. La capital británica está siendo asolada por una estirpe de depredadores nocturnos que han permanecido ocultos durante siglos. Estos vampiros, liderados por el carismático y letal Lord Selymes, han decidido romper su anonimato, amenazando con desestabilizar no solo el orden social, sino el poder político del Imperio Británico.

Cordurié realiza un ejercicio de equilibrismo narrativo notable. Por un lado, mantiene la esencia del método deductivo de Holmes: su capacidad de observación, su frialdad analítica y su arrogancia intelectual. Por otro, lo sitúa frente a un adversario que desafía las leyes de la naturaleza que él tanto respeta. El conflicto central no es solo la caza del monstruo, sino el choque ideológico de un hombre de ciencia enfrentado a lo imposible. Holmes debe adaptar su lógica para combatir una amenaza que no deja huellas convencionales y que posee una fuerza física y una longevidad que anulan cualquier ventaja táctica humana.

Visualmente, el trabajo de Laci es determinante para el éxito de la propuesta. Su dibujo se caracteriza por un trazo detallado y una ambientación opresiva que captura a la perfección la suciedad y la niebla del Londres victoriano. Los diseños de los vampiros huyen de los tropos más románticos o edulcorados; aquí son representados como criaturas de una elegancia aristocrática pero con una naturaleza salvaje y grotesca que se manifiesta en los momentos de violencia. El uso de las sombras y una paleta de colores apagada refuerzan la sensación de peligro constante que acecha en los callejones de Whitechapel y en las mansiones de la alta sociedad.

La obra se estructura originalmente en dos álbumes (recopilados habitualmente en un solo volumen integral en España por Yermo Ediciones). El primer acto se centra en el regreso de Holmes a una ciudad que no lo espera y en la toma de contacto con la magnitud de la conspiración vampírica. El segundo acto eleva la apuesta hacia una confrontación directa donde la astucia del detective es su única arma real contra la inmortalidad de sus enemigos.

A diferencia de otras adaptaciones que cruzan a Holmes con elementos fantásticos de forma paródica, Sherlock Holmes y los vampiros de Londres se toma muy en serio a su protagonista. No es un cómic de acción desenfrenada, sino un thriller de investigación con tintes de horror. La ausencia del doctor Watson como contrapunto moral y narrativo acentúa la soledad de Holmes, presentándonos a un héroe más oscuro, vulnerable y forzado a colaborar con aliados poco recomendables para salvar una ciudad que ya lo ha olvidado. Es, en definitiva, una pieza esencial para los lectores que buscan una expansión del mito de Baker Street hacia territorios inexplorados sin perder el rigor del personaje original.

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