*Sherlock Holmes Society* no es una adaptación convencional del canon de Arthur Conan Doyle, sino una de las piedras angulares del ambicioso universo expandido creado por el guionista Sylvain Cordurié para la editorial francesa Soleil, dentro de su colección "1800". Esta línea editorial se caracteriza por situar a grandes figuras de la literatura decimonónica en escenarios donde lo fantástico, lo gótico y lo sobrenatural son una realidad tangible y amenazante. En este contexto, la obra se presenta como una evolución oscura y madura del mito del detective de Baker Street.
La trama se sitúa cronológicamente años después de los eventos más conocidos del detective. Sherlock Holmes se encuentra en un retiro voluntario en Sussex, dedicado a la apicultura y alejado del bullicio de Londres. Sin embargo, la paz se quiebra cuando un evento catastrófico ocurre en el pequeño y aislado pueblo de Keelodge. No se trata de un crimen común que requiera una lupa y un análisis de cenizas de tabaco; es una masacre absoluta que desafía la lógica racionalista que siempre ha definido al protagonista. Un brote de una extraña enfermedad, que transforma a los infectados en seres violentos y desalmados —una suerte de zombis de estética victoriana—, obliga a Holmes a abandonar su retiro.
El título de la obra, *Society*, es fundamental para entender la estructura de la narración. Ante la magnitud de una amenaza que parece tener tintes de conspiración estatal, Holmes comprende que su intelecto, por brillante que sea, no es suficiente para contener el caos. La historia nos presenta la formación de un grupo de aliados estratégicos. El detective debe colaborar no solo con su inseparable Dr. Watson —quien aquí muestra una faceta más resolutiva y curtida—, sino también con su hermano Mycroft Holmes, cuya influencia en las altas esferas del gobierno británico es vital para desentrañar la red de secretos que rodea al brote de Keelodge.
El conflicto central de la obra radica en la tensión entre la ciencia y lo inexplicable. Cordurié plantea un escenario donde el racionalismo de Holmes es puesto a prueba de manera constante. El misterio no solo gira en torno a quién es el responsable de la plaga, sino a la naturaleza misma de la infección: ¿es un accidente biológico, un experimento militar fallido o algo extraído de los rincones más oscuros del misticismo antiguo? A diferencia de las historias clásicas donde Holmes siempre encuentra una explicación física y lógica, aquí el detective debe enfrentarse a la posibilidad de que el mundo sea mucho más caótico y aterrador de lo que sus métodos permiten clasificar.
Visualmente, el cómic destaca por su crudeza y su atmósfera opresiva. A través del trabajo de diversos artistas a lo largo de sus tomos (como Eduard Torrents o Ronan Toulhoat), la obra captura la suciedad de la era industrial y el horror visceral de los infectados con un detalle minucioso. La paleta de colores sombría refuerza la sensación de un Imperio Británico en decadencia moral y física. El diseño de los escenarios, que transitan desde laboratorios clandestinos hasta las calles neblinosas de un Londres bajo asedio, contribuye a una narrativa inmersiva que funciona como un *thriller* de acción con