Shahrazad

Publicado originalmente por la editorial independiente Big Dog Ink, *Shahrazad* es una obra que se aleja de la interpretación puramente literaria del personaje de *Las mil y una noches* para transformarlo en una figura central de una mitología expandida y épica. Creado por Kim Hutchison y Kari Castor, con un apartado visual que destaca por su detallismo y espectacularidad, este cómic propone una deconstrucción del mito de la narradora eterna, situándola no solo como una contadora de historias, sino como una participante activa y poderosa en la historia del mundo.

La premisa de *Shahrazad* rompe con la estructura lineal y el confinamiento del palacio del sultán. En esta versión, la protagonista es un ser de naturaleza casi divina o, al menos, atemporal. Se nos presenta como una mujer que ha vivido incontables vidas, cruzando las fronteras del tiempo, el espacio y la realidad. La narrativa se construye sobre la idea de que Shahrazad es una "Eterna", alguien cuya existencia está intrínsecamente ligada al tejido mismo de los relatos que dan forma a la humanidad. Ella no solo recuerda el pasado, sino que ha caminado por él, desde los mares infestados de piratas hasta reinos de fantasía oscura que desafían la lógica geográfica.

El núcleo del cómic explora la carga que conlleva la inmortalidad y el poder de la palabra. A diferencia de la versión clásica, donde la narración es una herramienta de supervivencia inmediata frente a la ejecución, aquí la capacidad de Shahrazad para contar historias es una fuerza elemental. Sus relatos tienen el poder de alterar la realidad o de invocar fuerzas antiguas. La trama sigue sus viajes a través de diversos escenarios —a menudo referenciados como los "Siete Mares"— mientras busca respuestas sobre su propio origen y lidia con las consecuencias de su larga existencia.

Uno de los pilares fundamentales de esta obra es su construcción de mundo (*world-building*). El cómic no se limita a la estética orientalista; se expande hacia una amalgama de mitos globales. Shahrazad interactúa con deidades, monstruos y héroes de diferentes culturas, lo que permite que la serie funcione como una antología de aventuras conectadas por un hilo conductor central: la identidad de la protagonista. Esta estructura permite que el tono varíe entre la acción trepidante, el horror mitológico y la reflexión melancólica sobre la pérdida y el paso de los siglos.

Visualmente, *Shahrazad* es una pieza de exhibición. El arte, encabezado en sus inicios por J.P. Mavinga, se caracteriza por un estilo vibrante y dinámico que enfatiza la majestuosidad de los entornos y la fuerza física de la protagonista. El diseño de personajes es clave; Shahrazad es retratada con una presencia imponente, alejándose del tropo de la damisela para convertirse en una guerrera y mística cuya sabiduría es tan peligrosa como su habilidad en el combate. El uso del color es particularmente notable, utilizando paletas saturadas que refuerzan la naturaleza fantástica y onírica de sus viajes.

En términos de guion, la serie evita las explicaciones excesivas, prefiriendo que el lector descubra la naturaleza de este universo a través de la acción y los diálogos cargados de simbolismo. No es un cómic que busque la simplicidad; requiere atención para conectar las piezas de un rompecabezas temporal donde el pasado y el presente de la protagonista se entrelazan constantemente. La obra trata sobre la memoria como una maldición y una bendición, y sobre cómo las historias que contamos definen quiénes somos, incluso cuando hemos olvidado nuestro punto de partida.

En resumen, *Shahrazad* es una propuesta de alta fantasía que toma una figura icónica de la literatura universal y la dota de una nueva dimensión heroica y cósmica. Es una exploración de la narrativa como motor del universo, envuelta en una estética de cómic de aventuras moderno que prioriza la escala épica y la profundidad emocional de un personaje condenado y bendecido a no morir nunca mientras quede una historia por contar.

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