El cómic *Sgt. Kabukiman N.Y.P.D.* representa uno de los cruces más fascinantes y estrafalarios entre el cine de culto de serie B y la narrativa secuencial de principios de los años 90. Basado en la película homónima de Troma Entertainment, dirigida por Lloyd Kaufman y Michael Herz, la transición al papel no solo buscó capitalizar el éxito del personaje en los círculos de video doméstico, sino que intentó expandir una mitología que mezclaba el folclore japonés con la crudeza urbana de una Nueva York decadente.
La historia se centra en Harry Griswold, un detective de la policía de Nueva York que encarna todos los clichés del policía descuidado, algo torpe y carente de refinamiento. La vida de Griswold da un giro absoluto cuando, durante una investigación en un teatro donde se representa una función de Kabuki, se ve envuelto en un violento ataque perpetrado por sicarios. En medio del caos, un anciano maestro de Kabuki, que resulta ser el guardián de un poder ancestral, es herido de muerte. Antes de expirar, el maestro transmite sus habilidades y la esencia de su linaje a Griswold mediante un beso forzado, convirtiendo al detective en el nuevo portador de una profecía milenaria.
A partir de este momento, el cómic explora la dualidad de un hombre que debe equilibrar su placa de policía con la responsabilidad de ser un avatar de la justicia japonesa. La transformación de Griswold en el Sargento Kabukiman es visualmente impactante y deliberadamente exagerada: su atuendo combina elementos del uniforme policial con el maquillaje *kumadori* y las vestimentas tradicionales del teatro Kabuki. Sin embargo, lo que define al personaje en las viñetas es su arsenal de combate, que se aleja de los superpoderes convencionales para abrazar lo absurdo y lo letal. Kabukiman utiliza abanicos afilados como cuchillas, palillos chinos que lanza con precisión quirúrgica y sandalias *geta* reforzadas, todo ello mientras despliega técnicas de combate coreografiadas que parecen sacadas de una representación escénica.
El tono de la obra mantiene la esencia "Tromática": una mezcla irreverente de humor negro, sátira social y una violencia gráfica que roza lo caricaturesco. A diferencia de otros superhéroes de la época, Kabukiman no opera en un mundo de moralidad clara. La Nueva York que patrulla está infestada de corrupción, bandas callejeras grotescas y una élite empresarial vinculada a fuerzas demoníacas. El conflicto central del cómic gira en torno a una profecía que anuncia la llegada del "Maligno", una entidad que busca sumergir al mundo en el caos y que solo puede ser detenida por el portador del espíritu Kabuki.
Publicado inicialmente bajo el sello de Marvel Comics en un número especial (one-shot) en 1991, y posteriormente expandido por editoriales independientes como Northstar Comics, el cómic logra capturar una estética muy particular de la década. El dibujo suele enfatizar las expresiones faciales extremas y el dinamismo de las escenas de acción, donde el movimiento del protagonista emula las posturas dramáticas (*mie*) del teatro japonés. La narrativa se apoya en el contraste constante entre la personalidad ruda de Griswold y la elegancia espiritual del poder que ahora reside en él, creando situaciones donde el protagonista a menudo se siente fuera de lugar tanto en la comisaría como en el mundo místico.
En resumen, *Sgt. Kabukiman N.Y.P.D.* es una pieza de coleccionista que encapsula la libertad creativa y el gusto por lo bizarro de los años 90. No es solo una adaptación de una película, sino una propuesta que utiliza el lenguaje del cómic para llevar el concepto del "héroe por accidente" a niveles de surrealismo que el presupuesto cinematográfico de Troma difícilmente podía alcanzar. Es una obra que apela a los aficionados al género de explotación, a los seguidores de la cultura pop japonesa y a quienes buscan una alternativa irreverente a los cánones tradicionales del cómic de superhéroes.