Aleksandar Zograf, seudónimo del autor serbio Saša Rakezić, es una de las figuras más emblemáticas y singulares del cómic alternativo europeo. Su obra se caracteriza por una amalgama única de introspección psicológica, crónicas de guerra, diarios de sueños y una profunda curiosidad por la historia local y los personajes marginales. Dentro de este vasto y personal universo creativo, 'Sera Torbara' destaca como una pieza fundamental que encapsula la capacidad de Zograf para rescatar del olvido fragmentos de la memoria colectiva a través de la narrativa gráfica.
El cómic no es una obra de ficción convencional, sino una exploración documental y artística sobre la figura de Svetislav Kasapinović, más conocido por su apodo, Sera Torbara. Este hombre fue un personaje real, un vendedor ambulante y una figura excéntrica que recorría las calles de Pančevo, la ciudad natal de Zograf, durante las primeras décadas del siglo XX. El título, 'Sera Torbara', hace referencia directa al gran saco o bolsa (*torba* en serbio) que el protagonista siempre llevaba consigo, cargada de mercancías diversas, baratijas y, simbólicamente, de las historias de una época que estaba a punto de desaparecer.
Desde el punto de vista narrativo, Zograf no opta por una biografía lineal o un relato épico. En su lugar, construye un mosaico de impresiones, anécdotas y datos históricos recuperados de archivos locales, periódicos antiguos y testimonios orales. El autor actúa como un arqueólogo de lo cotidiano, desenterrando la vida de un hombre que, a pesar de su aparente insignificancia social, se convirtió en un símbolo de la identidad de su ciudad. La obra nos sumerge en la atmósfera de la Pančevo de entreguerras, un periodo de transición marcado por la mezcla de culturas y la lenta erosión de las tradiciones frente a la modernidad.
Visualmente, 'Sera Torbara' es un despliegue del estilo inconfundible de Zograf. Su dibujo se aleja de los cánones del realismo académico para abrazar una estética heredera del *underground* estadounidense (con influencias claras de Robert Crumb), pero tamizada por una sensibilidad europea y balcánica. El trazo es vibrante, orgánico y deliberadamente tembloroso, lo que confiere a las páginas una sensación de urgencia y vitalidad. El uso del blanco y negro es magistral, empleando contrastes fuertes y texturas densas que evocan la pátina del tiempo y la naturaleza onírica de los recuerdos.
Uno de los aspectos más fascinantes del cómic es cómo Zograf integra el proceso de investigación dentro de la propia narrativa. A menudo vemos al autor reflexionando sobre los hallazgos, cuestionando la veracidad de las fuentes o conectando la vida de Sera con eventos históricos más amplios. Esta técnica no solo otorga transparencia al relato, sino que invita al lector a participar en la reconstrucción de la historia. Sera Torbara deja de ser solo un hombre con un saco para convertirse en un nexo entre el pasado y el presente, un recordatorio de que la historia no solo la escriben los generales y los políticos, sino también aquellos que caminaron por los márgenes de la sociedad.
El tono de la obra oscila entre la melancolía por un mundo perdido y una curiosidad casi antropológica. No hay espacio para el sentimentalismo barato; en su lugar, encontramos una observación aguda de la condición humana. A través de los ojos de Sera, y por extensión de los de Zograf, observamos las pequeñas tragedias y comedias de la vida diaria en una ciudad de provincias. El cómic aborda temas como la soledad, la resiliencia y la forma en que la memoria popular transforma a las personas en leyendas locales.
En conclusión, 'Sera Torbara' es una obra imprescindible para entender la poética de Aleksandar Zograf. Es un cómic que desafía las convenciones del género biográfico para ofrecer una experiencia de lectura inmersiva y reflexiva. Al centrarse en la figura de un humilde vendedor ambulante, Zograf logra una proeza narrativa: demostrar que cada vida, por pequeña que parezca, contiene en su interior la complejidad de todo un universo y la esencia de una época. Es, en definitiva, un homenaje al poder del cómic como herramienta de preservación histórica y expresión artística personal.