Santuario Redux

Santuario Redux: El abismo reclama su tributo

*Santuario Redux* no es simplemente una reedición o una continuación al uso; es una ambiciosa reinterpretación del clásico moderno del cómic europeo *Santuario*, originalmente creado por Xavier Dorison y Christophe Bec. En esta ocasión, el guionista Stéphane Betbeder y el dibujante Riccardo Crosa retoman la premisa original para expandirla, dotarla de un nuevo ritmo narrativo y profundizar en los horrores que acechan en las profundidades del Mar Mediterráneo. Como experto en el medio, es necesario señalar que esta obra se encuadra en el género del horror claustrofóbico y la ciencia ficción de corte lovecraftiano, donde la tecnología humana se enfrenta a una antigüedad incomprensible y hostil.

La trama nos sitúa a bordo del USS Nebraska, un submarino de ataque de última generación equipado con la tecnología más avanzada de finales del siglo XX. Durante una misión de reconocimiento rutinaria, la tripulación intercepta una señal de socorro codificada que parece provenir de un sumergible soviético desaparecido décadas atrás. La señal emana de una de las fosas más profundas e inexploradas del Mediterráneo, un lugar donde la presión hidrostática debería haber aplastado cualquier estructura conocida. Sin embargo, al llegar a las coordenadas, los tripulantes del Nebraska no solo encuentran los restos del naufragio, sino algo mucho más inquietante: una gigantesca estructura arquitectónica de origen desconocido, un santuario sumergido que desafía todas las leyes de la arqueología y la geología.

A partir de este hallazgo, la narrativa de *Santuario Redux* se divide en dos frentes de tensión constante. Por un lado, el desafío técnico y militar de operar en un entorno extremo donde cualquier fallo estructural significa una muerte instantánea. Por otro, el horror psicológico y sobrenatural que comienza a filtrarse a través de los mamparos del submarino. La estructura descubierta no es un simple edificio; parece ser un organismo vivo o una prisión diseñada para contener algo que nunca debió ser despertado.

El guion de Betbeder destaca por su capacidad para gestionar un reparto coral. A medida que la expedición se adentra en las cámaras del santuario, la jerarquía militar del Nebraska empieza a desmoronarse. El aislamiento extremo y la influencia de una entidad milenaria —referenciada en antiguos textos como un mal primigenio— desatan brotes de paranoia, alucinaciones y una violencia latente entre los marineros y los científicos a bordo. La obra explora con maestría el concepto del "horror cósmico": la insignificancia del ser humano frente a fuerzas que operan en escalas de tiempo y espacio que escapan a nuestra comprensión.

Visualmente, Riccardo Crosa realiza un trabajo soberbio al alejarse del estilo hiperrealista de Christophe Bec para ofrecer una estética más dinámica y expresiva, pero igualmente opresiva. El uso de las sombras es fundamental en *Santuario Redux*; la oscuridad del abismo no es solo un fondo, sino un personaje más que devora las viñetas. El diseño de la arquitectura del santuario combina elementos industriales con formas orgánicas y grabados imposibles, creando una sensación de extrañeza constante. Crosa logra transmitir la magnitud de las estancias sumergidas, haciendo que el lector sienta la misma pequeñez y vulnerabilidad que los protagonistas.

Uno de los puntos fuertes de esta versión *Redux* es su ritmo. A diferencia de la obra original, que se centraba en un misterio más lineal, esta reinterpretación se permite explorar subtramas y profundizar en el pasado de ciertos personajes, lo que hace que el descenso a la locura sea más orgánico y doloroso. No se trata solo de sobrevivir a un monstruo o a una inundación, sino de enfrentarse a la revelación de que la humanidad podría ser solo un parpadeo en la historia de una entidad que reclama su santuario.

En conclusión, *Santuario Redux* es una pieza esencial para los amantes del suspense y el terror de supervivencia. Es una obra que utiliza el entorno del submarino como una metáfora de la mente humana: un recipiente frágil rodeado de una oscuridad infinita y una presión insoportable. Sin recurrir a trucos fáciles, el cómic construye una atmósfera de fatalismo donde la pregunta no es quién sobrevivirá, sino cuánto de su humanidad perderán antes del final. Es una lectura densa, visualmente impactante y narrativamente implacable que confirma por qué el mito de *Santuario* sigue siendo uno de los pilares del cómic de género contemporáneo.

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