RuinWorld – Ojo por Ojo

RuinWorld: Ojo por Ojo es la culminación del universo de fantasía antropomórfica creado, escrito e ilustrado por Derek Laufman. Publicado originalmente bajo el sello Archaia de BOOM! Studios, este cómic se presenta como una carta de amor a los juegos de rol clásicos, las aventuras de mazmorras y las dinámicas de grupos de aventureros mal avenidos, pero con un estilo visual contemporáneo y vibrante que lo aleja de la sobriedad de la alta fantasía tradicional.

La historia nos sitúa en un mundo que hace honor a su nombre: RuinWorld. Se trata de un entorno post-civilización donde los restos de antiguas y gloriosas eras están esparcidos por el paisaje en forma de ruinas peligrosas, templos olvidados y catacumbas infestadas de monstruos. En este contexto, la profesión de "Buscador de Tesoros" o "Cazador de Ruinas" no es solo una forma de vida, sino una necesidad para aquellos que buscan algo más que la subsistencia.

El núcleo narrativo de Ojo por Ojo se centra en una pareja de protagonistas con una química perfectamente equilibrada. Por un lado, tenemos a Pox, un zorro astuto, ambicioso y con una moral algo flexible, que actúa como el cerebro de la operación. Pox está obsesionado con encontrar el "gran botín" que lo retire para siempre. Por otro lado, está Rex, un panda rojo de gran corazón, fuerza considerable y una ingenuidad que a menudo sirve de contrapunto cómico y moral a las maquinaciones de su compañero. Juntos forman un equipo que, aunque funcional, se ve constantemente puesto a prueba por su propia mala suerte y la incompetencia de los aliados que recogen por el camino.

La trama de este volumen arranca con una premisa clásica del género: la búsqueda de un artefacto legendario. Sin embargo, Laufman subvierte las expectativas al centrarse menos en la épica del destino y más en la logística del fracaso. Pox y Rex poseen un mapa que supuestamente los conducirá a una de las reliquias más valiosas de RuinWorld. El problema es que en este mundo la información es poder, y no son los únicos que están tras la pista. El título "Ojo por Ojo" no es casual; hace referencia tanto a la naturaleza del objeto que buscan como a la espiral de venganzas, traiciones y deudas pendientes que se desata cuando diversos grupos de buscavidas coinciden en el mismo objetivo.

A medida que la historia avanza, el grupo se expande con personajes secundarios que enriquecen el ecosistema del cómic. Desde guerreros con crisis de confianza hasta magos cuyas habilidades son, en el mejor de los casos, impredecibles. La narrativa se estructura como una "road movie" de fantasía, donde el viaje es tan importante como el destino. Los protagonistas deben atravesar pantanos traicioneros, bosques encantados y, por supuesto, las claustrofóbicas ruinas que dan nombre al mundo, enfrentándose a criaturas que van desde lo absurdo hasta lo genuinamente amenazante.

Visualmente, RuinWorld: Ojo por Ojo es una lección de diseño de personajes y narrativa gráfica. Derek Laufman, conocido por su trabajo en el diseño de juguetes y su estilo "chibi" estilizado, dota a cada página de una claridad envidiable. A pesar de la estética caricaturesca, el mundo se siente tangible y peligroso. El uso del color es fundamental para diferenciar las atmósferas: los tonos cálidos de las fogatas en los campamentos contrastan con los azules y verdes fríos de las profundidades de las mazmorras, creando una experiencia inmersiva que guía al lector a través de la acción sin confusión.

El tono del cómic es uno de sus mayores aciertos. Logra mantener un equilibrio precario pero efectivo entre el humor slapstick y los momentos de tensión real. No es una parodia de la fantasía, sino una comedia de aventuras que respeta las reglas del género mientras se burla de los tropos más manidos, como la invulnerabilidad de los héroes o la conveniencia de los mapas del tesoro.

En conclusión, RuinWorld: Ojo por Ojo es una obra indispensable para los aficionados al cómic de aventuras que buscan una lectura ágil, visualmente impecable y con personajes con los que es fácil empatizar. Es una exploración sobre la codicia, la amistad y la resiliencia en un mundo donde todo lo que vale la pena ya ha sido enterrado, y donde sobrevivir a la siguiente mazmorra es, en sí mismo, el mayor de los tesoros. Sin necesidad de recurrir a giros oscuros o violencia gratuita, Laufman construye un relato sólido que satis

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