Roman Ritual, escrita por el prolífico guionista malagueño El Torres e ilustrada por Jaime Martínez, se erige como una de las obras más crudas, viscerales y psicológicamente agotadoras dentro del género del terror en el cómic contemporáneo. Publicada originalmente bajo el sello Amigo Comics, esta obra se aleja de los tropos convencionales del exorcismo cinematográfico para adentrarse en una narrativa donde la corrupción institucional, la pérdida de la fe y la malevolencia pura convergen en el corazón mismo de la Iglesia Católica: la Ciudad del Vaticano.
La trama nos presenta al Padre John Brennan, un sacerdote que vive en un exilio autoimpuesto en los Estados Unidos tras un evento traumático y oscuro que marcó su carrera y su alma. Brennan no es el típico clérigo de las hagiografías; es un hombre roto, de métodos poco ortodoxos y con un pasado que lo persigue de forma tangible. Sin embargo, su figura se vuelve indispensable cuando una serie de eventos inexplicables y violentos comienzan a sacudir los cimientos de la Santa Sede. Un mal antiguo y sofisticado parece haber penetrado los muros del Vaticano, afectando a las más altas esferas del poder eclesiástico, y Brennan es el único con la experiencia y la falta de escrúpulos institucionales necesaria para enfrentar una amenaza que no solo busca cuerpos que poseer, sino almas que corromper a nivel estructural.
El guion de El Torres destaca por su capacidad para construir una atmósfera de opresión constante. No se limita al susto fácil o al gore gratuito, aunque la obra contiene momentos de una violencia visual impactante. El verdadero horror de Roman Ritual reside en la sensación de indefensión ante un enemigo que conoce perfectamente las debilidades humanas: la ambición, el miedo y el secreto. La narrativa se estructura como un thriller de investigación con tintes sobrenaturales, donde cada paso que da Brennan hacia la verdad lo sumerge más en una conspiración de silencio que protege tanto a los demonios espirituales como a los humanos.
En el apartado visual, Jaime Martínez realiza un trabajo excepcional que complementa la oscuridad del relato. Su estilo, caracterizado por un uso magistral de las sombras y una narrativa visual sucia y detallada, logra transmitir la claustrofobia de los pasillos vaticanos y la decrepitud de los rituales antiguos. Los rostros de los personajes reflejan un cansancio existencial que dota a la obra de un realismo crudo, alejándola de cualquier estilización heroica. La representación de lo demoníaco huye de lo caricaturesco para centrarse en lo grotesco y lo perturbador, logrando que el lector sienta la misma repulsión y frío que los protagonistas.
Uno de los puntos más fuertes de este cómic es el tratamiento del ritual del exorcismo. Lejos de ser una serie de oraciones mecánicas, El Torres lo presenta como una batalla de voluntades, un desgaste físico y mental donde el exorcista arriesga su cordura. La investigación de Brennan nos lleva a entender que el mal no es una fuerza externa que simplemente "aparece", sino algo que se cultiva en las sombras de la negligencia y el pecado oculto.
Roman Ritual es, en definitiva, una obra imprescindible para los amantes del horror teológico. No solo ofrece una historia de posesiones, sino que realiza una disección sobre la fe en tiempos de crisis y la fragilidad de las instituciones sagradas frente a la oscuridad inherente al ser humano. La traducción realizada por Floyd y W D permite que el lector hispanohablante acceda a esta pieza fundamental del catálogo de El Torres, respetando la intensidad de los diálogos y la terminología técnica que otorga verosimilitud a la trama. Es un cómic que no busca dar respuestas reconfortantes, sino explorar las grietas por donde se filtra el horror en un mundo que ha olvidado cómo rezar.